Línea Proletaria

Línea Proletaria
NUEVA WEB POR LA RECONSTITUCIÓN DEL COMUNISMO. ¡DESARROLLEMOS LA LÍNEA PROLETARIA! ¡VIVA LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!

martes, 6 de octubre de 2009

Debate sobre la Unión Soviética. II

Carta de respuesta de la Juventud Comunista de Zamora al camarada REDMETAL del foro de la Unión de Jóvenes Comunistas de Madrid

RESPUESTA AL CAMARADA redmetal DEL FORO UJC-MADRID

Antes de nada, te damos las gracias camarada por contestar de forma crítica a nuestro artículo. Nuestra respuesta se ha alargado más de lo que pensábamos (tanto en el tiempo como en el papel) por lo que más que una respuesta directa hacia tu crítica es una ampliación de nuestro artículo anterior. Yendo a lo concreto, coincidimos contigo en que los bolcheviques PARTEN de una concepción correcta del Estado, pero esa concepción va degenerando con el tiempo. Respecto a “la vieja guardia socialdemócrata” tiene su parte de culpa sí, pero quien reinstaura el poder burgués en la URSS no es la generación que hizo la Revolución, sino la que se desarrolló ya bajo el poder de los Soviets. Acabando con la situación de las masas proletarias, nos parece el tuyo un aporte interesante que intentamos complementar. Ahí va nuestra carta de respuesta, salud camarada.

La ideología es de suma importancia en la lucha por el Comunismo. La Ideología Comunista es el instrumento a partir del cual surge el Partido leninista de nuevo tipo, que a su vez es el medio o instrumento que permite a la clase obrera llegar a la Dictadura del Proletariado, como paso al Comunismo. Por tanto los errores ideológicos por mínimos que sean trascienden a la praxis del Partido y a la Dictadura Revolucionaria, acrecentándose hasta tal punto que “toman el control” y destruyen al Partido y a la Revolución. Por eso se hace tan necesario, en el período de recomposición ideológica y de lucha de dos líneas en el que estamos, recordar el ¿Qué hacer? de Lenin que se encuadra en un período más o menos similar al actual: “En estas condiciones, un error, “sin importancia” a primera vista, puede causar los más desastrosos efectos, y sólo gente miope puede encontrar inoportunas o superfluas las discusiones fraccionales y la delimitación rigurosa de los matices. De la consolidación de tal o cual matiz puede depender el porvenir de la socialdemocracia rusa por años y años”.1*

Debido a lo importante del asunto, nos retrotraeremos, en la historia del bolchevismo hasta sus orígenes, algo que por falta de papel no hicimos en nuestro artículo “La Unión Soviética, una crítica necesaria”.

El “lugar ideológico” y el desarrollo del bolchevismo

Los bolcheviques nacen como ala izquierda del POSDR en su II Congreso de 1903, tras la fracción del Partido entre bolcheviques y mencheviques. Los mayoritarios eran los defensores del marxismo revolucionario en Rusia y en Europa frente al reformismo burgués de la II Internacional. Del resto de la socialdemocracia, de la que ellos formaban parte, les separaban cuestiones tácticas así como los medios a utilizar por parte del proletariado para liberarse de la esclavitud asalariada. Cuestiones que se resolverán con la nueva concepción del Partido proletario y con el sentido revolucionario que se le da a la Dictadura del Proletariado. Pero el corpus ideológico que los marxistas rusos tenían, en los inicios del bolchevismo, era el mismo que el de la II Internacional puesto que el marxismo que había llegado a Rusia era ese marxismo castrado que imperaba en Europa de la mano del SPD de Kautsky, cuando la clase obrera alemana se situaba a la vanguardia del proletariado internacional.

Karl Kautsky, marxista determinista, propugnaba el derribo del capitalismo desde la lucha económica, desde el reformismo que “erosionaba” al régimen burgués. Según Kautsky el proletariado debía hacerse dueño del gobierno y así poder dirigir el Estado burgués para sus propios fines. La visión revisionista de este alemán, identificaba la simple expropiación de los capitalistas con el fin de las clases sociales, pues según él ya no habría clases al disfrutar todas las personas de igualdad de derechos jurídicos. Muchos de los planteamientos de Kautsky se encuentran, de forma tácita, en los planteamientos del revisionismo moderno, los cuales han de ser combatidos desde el marxismo-leninismo: programas reformistas de distinto pelaje, exaltación de las luchas diarias de corte sindicalista olvidando los principios revolucionarios, visión dogmática y pequeñoburguesa del parlamentarismo que se traduce en un abusado cretinismo parlamentario, etc. etc.

Frente al revisionismo que lo dominaba todo, Lenin retoma el marxismo revolucionario y no solo eso sino que lo eleva cualitativamente: No basta con expropiar al capital para acabar con las clases, sino que es necesaria toda una época histórica, la dictadura del proletariado o socialismo, que no se desarrolla sobre sus propias bases sino sobre las del capitalismo y que tiene que extinguir la división social del trabajo pues es la base de toda sociedad de clases. Respecto al Estado, los proletarios no pueden tomar una máquina hecha contra ellos, los proletarios tienen que destruir el Estado burgués. Lenin vuelve al campo de la Revolución y aplica lo aprehendido a las necesidades inmediatas de la revolución rusa: 1º ganar la hegemonía del marxismo entre la vanguardia y 2º ganar la hegemonía del proletariado en la Revolución pendiente. Esta época del bolchevismo en la que prepara la Revolución deslindando para ello con todo el revisionismo y los enemigos de clase, es una época de fuerte trabajo ideológico pues se sentaron principios marxistas que nos acompañan hasta hoy (a pesar de los añadidos y las falsas interpretaciones que se han hecho): La cuestión nacional, la caracterización del capitalismo monopolista, la cuestión del Partido… en definitiva un reposicionamiento ideológico que permitió derrotar a los enemigos de la Revolución: populistas, marxistas legales, economistas y mencheviques. Y por supuesto al estado burgués.

Expuesta brevemente la restitución ideológica del marxismo revolucionario que hicieron los bolcheviques, está claro que al iniciarse la construcción del socialismo se partía de una base acertada en cuanto a la caracterización del Estado como órgano de clase y al uso que de él han de hacer los proletarios.

La “realpolitik” en la Rusia Soviética

Solucionadas las contradicciones en el seno del proletariado, el Partido bolchevique se prestó a la lucha contra la burguesía, expulsada del poder en la Gran Revolución Socialista de Octubre. Para los bolcheviques llega el momento de llevar a la praxis la concepción proletaria del mundo.

El gran problema que se presenta a los bolcheviques es el atraso económico de Rusia, lo que obligó a que la Dictadura Proletaria se realizase en alianza con el campesinado pobre (asimilación del programa agrario eserista). La solución a este atraso económico fue la implantación de la NEP (1921) el capitalismo de Estado que era la antesala al socialismo, al igual que ocurría en los Estados capitalistas: en la fase imperialista del capitalismo se tiende al monopolio de Estado que permite un mayor desarrollo de las fuerzas productivas y abre las puertas al socialismo, como lo expresa Lenin: “El capitalismo monopolista de Estado es la preparación material más completa para el socialismo, su antesala, un peldaño de la escalera histórica entre el cual y el peldaño llamado socialismo no hay ningún peldaño intermedio.” 2* Mediante esta preparación económica los bolcheviques pretenden desarrollar la industria y el campo para así hacer más fácil la socialización de los medios de producción. En este momento se produce una dualización entre lo político (lucha de clases) y lo económico (fuerzas productivas) algo que en las circunstancias pareció hacerse necesario pero que supuso el inicio de la brecha entre lo político y lo económico, brecha que con el paso del tiempo irá creciendo y será aprovechada por los elementos burgueses del aparato estatal soviético. La división entre ambos terrenos, justa en ese momento, se ve por ejemplo en estas palabras del dirigente bolchevique: “El socialismo es inconcebible sin la gran técnica capitalista basada en la última palabra de la ciencia moderna (…) Al mismo tiempo el socialismo es inconcebible sin la dominación del proletariado en el Estado: eso es también elemental.”3*

En 1918 Lenin había definido el capitalismo de Estado como una relación social que en la Rusia Soviética se caracterizaba por el vínculo entre propiedad estatal de los medios de producción en manos de la dictadura proletaria y la gestión de estos medios al modo capitalista. Lenin desestima aquí la vieja teoría kautskiana de expropiación = socialismo, demostrando que aunque intervenga el Estado proletario en la economía aún puede mantenerse el capitalismo como relación social productiva.

Volviendo al dualismo político-económico, en 1921 se antepone lo económico, estableciendo la ya mencionada Nueva Política Económica. El debate sobre este dualismo no hace más que empezar justo cuando las fuerzas de Lenin empiezan a flaquear. El líder revolucionario fallece en 1924 y la brecha no se cierra, quedando separadas las fuerzas productivas de la lucha de clases. Ni que decir tiene de qué lado de la manta tirarán los elementos oportunistas que van creciendo a la sombra, o más bien a la espalda, del proletariado soviético.

La NEP finaliza con éxito en 1928. El capitalismo de Estado ha desarrollado fuertemente la agricultura y la industria sacando de la extrema miseria a millones de obreros del campo y la ciudad a los que el capitalismo había condenado a la esclavitud asalariada. Llegan los Planes Quinquenales, la planificación socialista de la economía, con el propósito de socializar los medios de producción. La lucha de clases no ha cesado ni un solo momento en la URSS que en la nueva etapa se centrará en los kulaks, campesinos ricos que han visto crecer su fortuna gracias a la NEP y que ahora se oponen a la colectivización del campo, con los koljós, como forma de continuar la Revolución Comunista en la Unión Soviética. La guerra de clases se recrudece en el campo, finalmente los kulaks son derrotados en la década de los 30. Se comete entonces un error que se paga a corto-medio plazo en la URSS. Eliminado el peligro kulak se da por finiquitado el peligro de reinstauración capitalista desde dentro de la Unión Soviética lo que lleva a la “relajación” de la lucha de clases, lo que no implica que dentro del Partido se lleve a cabo una lucha a muerte contra el trotskismo y otros sectores a los que se tiene por enemigos de la Revolución. Una lucha cuyo radio de acción fue demasiado largo y que quizás debería haberse quedado más cerca del Partido visto la deriva que años después tomó su dirección (XX Congreso del PCUS). La “relajación” de la lucha de clases se plasma en la Constitución de 1936 donde se habla constantemente del pueblo soviético como si en su seno no hubiese diferencias, algo que se repite en el “Manual de economía política de la Unión Soviética” (de 1955) sobre el que Mao Tse-Tung escribiría una crítica que se recoge en “La Construcción del Socialismo”:

“23. ¿Es la "unanimidad" la fuerza motriz
del desarrollo de la sociedad?

En la página 413(del Manual) está escrito que el socialismo está "unánimemente" unido, que es "sólido como una roca" y que la unanimidad constituye "la fuerza motriz del desarrollo de una sociedad".

Si se admite que, en una sociedad socialista, hay solamente la unidad y la unanimidad y que no hay contradicciones internas, si se rehúsa admitir que las contradicciones constituyen la fuerza motriz del desarrollo de la sociedad, se refuta entonces la ley de la universalidad de la contradicción y se abandona la dialéctica. Sin contradicción no hay movimiento. Pues bien, es gracias al movimiento que se desarrolla una sociedad. En la época del socialismo, las contradicciones siguen siendo la fuerza motriz del desarrollo de la sociedad. Se trabaja por la unidad y se está en la obligación de luchar por ella precisamente porque no existe la unanimidad. Si la unanimidad fuese perfecta, ¿por qué sería necesario todavía trabajar sin cesar por la unidad?

(…)

32. La contradicción es la fuerza motriz
del desarrollo de la sociedad socialista

Allí (en el Manual) se afirma que, en el sistema socialista, las contradicciones no son contradicciones irreconciliables. Esta manera de expresarse no está de acuerdo con la dialéctica. Todas las contradicciones son irreconciliables. ¿Donde las contradicciones están reconciliables? Ciertas contradicciones son antagónicas, otras no lo son. Pero no se puede decir que haya contradicciones irreconciliables y contradicciones reconciliables. Aunque no haya guerra en el sistema socialista, la lucha existe siempre, una lucha entre diferentes facciones en el seno del pueblo. (…) en una sociedad socialista existen aún capas sociales conservadoras y grupos que recuerdan a los "grupos privilegiados" de otras épocas. Existen aún diferencias entre los trabajadores intelectuales y los trabajadores manuales, entre la ciudad y el campo, entre los obreros y los campesinos. Estas contradicciones, a pesar de su carácter no antagónico, deben resolverse por medio de luchas.” 4*

Ya están sentadas las bases para la reinstauración burguesa. Se separa el concepto de dictadura del proletariado del de socialismo como si fuesen etapas políticas diferentes, dando al traste con la justa concepción de las tareas del Estado proletario que se tenía al inicio de la Revolución. Se ha producido un retroceso ideológico en el que se vuelve al kautskismo identificando al Estado con el Socialismo como si se hubiesen eliminado todas las bases de la existencia de clases, ya que “en la sociedad socialista no hay contradicciones irreconciliables”. El viejo dualismo del que hablamos arriba se “soluciona” equivocadamente: se sobreponen las fuerzas productivas a la lucha de clases, lo que es aprovechado por el aparato administrativo que actúa libremente al no tener encima la dictadura del proletariado, que ha sido liquidada y que permite que esos elementos burgueses escalen posiciones en el aparato estatal y en el Partido hasta que la correlación de fuerzas les es favorable, lo que ocurrió en el XX Congreso del PCUS. Los revisionistas que ya son mayoría en la dirección del Estado se muestran como verdaderamente son, un atajo de oportunistas burgueses y por supuesto anti-comunistas. Liquidan a los comunistas que quedaban en el partido (asesinato de Beria…) y a nivel internacional adoptan posturas socialchovinistas (ya vistas en la liquidación de la Komintern) y socialimperialistas, eliminando todo vestigio de marxismo-leninismo, aunque eso sí, respetando a Lenin como icono sin contenido para justificarse a ellos mismos como dirigentes, como ocurre hoy en la China socialimperialista con las fotografías y las obras de Mao.

Estas son las cuestiones que permiten a la burguesía subir al poder en la URSS: estancamiento de la lucha de clases y eliminación del proletariado como clase dominante devolviéndola a su lugar en la producción como clase explotada a la que se puede sangrar en pro del desarrollo de las fuerzas productivas (igual que en la “nueva” China). Volviendo una vez más al dualismo política-economía, también Mao le dedica una crítica en La Construcción del Socialismo: “Stalin no destaca más que la tecnología y los cuadros técnicos. Ignora la política y las masas” (Mao se refiere a los “Problemas económicos de la Unión Soviética” documento elaborado por J. Stalin) “No habla (Stalin) del papel del hombre ni del de los trabajadores. Hay que saber que sin movimiento comunista es difícil llegar al comunismo”5*

La situación de las amplias masas proletarias

La constitución del Partido proletario de nuevo tipo en Rusia, supuso un hito en la historia de la humanidad. Por primera vez se produce la unidad dialéctica entre ser social y conciencia, unidad que transforma y eleva a ambas, permitiendo su fusión en ese organismo social que es el Partido Comunista, capaz de dar al mismo tiempo contenido material a la teoría y de inducir una dirección consciente al devenir histórico. El ser social, el proletariado, es autoconsciente y está en proceso de autotransformación. Así comienza el proletariado ruso su andadura como vanguardia de la Revolución Proletaria Mundial, como transformador de la realidad y de sí mismo. Pero las amplias masas apenas han asimilado la teoría revolucionaria debido a la rapidez con la que avanzó la lucha de clases en Rusia a principios del s. XX. El subdesarrollo social de la sociedad rusa también fue un contratiempo para la Revolución. Como la clase obrera no tenía conocimientos técnicos y solo le sobraba inexperiencia a la hora de dirigir un Estado, se vieron los bolcheviques obligados a mantener en sus puestos a miles de técnicos, de administrativos… del viejo régimen que trabajarían bajo la supervisión del proletariado. Con ese objetivo se crearon órganos de Control Obrero en las fábricas (ya desde 1917) que serían la base para crear el Consejo Supremo de Economía Nacional (VSNJ), cuyo presidente pertenecía al Consejo de Comisarios del Pueblo. El VSNJ era un órgano centralizado aunque se desarrollaron también Consejos de Economía Regionales.

Más tarde se crearon las Conferencias de Producción a fin de dar voz a los obreros, pero estos participaban en calidad de obreros, es decir, partiendo de su posición preestablecida en la producción lo que los negaba como sujeto revolucionario, por lo que estas Conferencias no triunfaron. A pesar de todos estos intentos de dar voz al proletariado, la dirección de las empresas seguía haciéndose mayoritariamente desde arriba y la organización de la empresa se realizaba en base a resultados, manteniéndose el trabajo a destajo. Pervivía el trabajo asalariado, prueba de la existencia de la relación social capitalista (El Capital) a pesar de que los dirigentes revisionistas salidos del XX Congreso se permitiesen el lujo de hablar de socialismo pleno, algo por otro lado bastante absurdo pues si el socialismo es pleno es ya comunismo.

En cuanto a la Perestroika y la Glasnot, a la que te refieres en tu crítica, estas son el resultado final, la solución, de las contradicciones en el seno de la burguesía burocrática soviética que es la que ejercía su dictadura de clase en la URSS desde que se disolvió el llamado “triunvirato” -Molotov, Beria, Malenkov- posterior a la muerte del camarada J. Stalin. Si la gran burguesía que quería reponer por completo el capitalismo en Rusia no se llevó el gato al agua hasta los 90, fue precisamente por contradicciones entre facciones de los burgueses, sin quitarle méritos al proletariado soviético que aun desalojado del poder mantendría su empuje durante cierto tiempo.

Breve balance final

Mao Tse-Tung, gran defensor de Stalin en plena época de apostasías y anti-estalinismo (fórmula para ocultar el anti-marxsimo), expuso en su balance sobre el periodo de dirección del georgiano, que en esa época se cometieron un 70% de aciertos y un 30% de errores. Quizás Mao tuviese razón, pero lo cierto es que los errores fueron cualitativamente superiores, sino difícilmente habría subido al poder el revisionismo nada más desaparecer de escena Stalin. La última cita de nuestra respuesta, la hemos extraído del Partido Comunista de Nepal (maoísta) en un balance de este período que realizó justo antes de abandonar la línea roja para abrazar ese revisionismo que hoy parece empaparlo todo: “Es más es importante reconocer que sus errores contienen dos aspectos: los cometidos inevitablemente debido a la falta de experiencia de la dictadura del proletariado, y los causados por errores ideológicos. No fue posible prevenir los primeros, pero los segundos sí.”6*

1* Lenin. ¿Qué hacer? Progreso, p. 25.

2* Lenin. Contra el dogmatismo y el sectarismo en el Movimiento Obrero. Progreso, p. 121.

3*Lenin. Contra el dogmatismo y el sectarismo en el Movimiento Obrero. Progreso, p. 119.

4* Mao Tse-Tung. La Construcción del Socialismo. Notas de Lectura acerca del Manual de Economía Política de la Unión Soviética. http://www.marx2mao.com/M2M(SP)/Mao(SP)/CSEs.html

5* Mao Tse-Tung. La Construcción del Socialismo. Acerca de los Problemas Económicos del Socialismo en la URSS de Stalin (Noviembre 1958) http://www.marx2mao.com/M2M(SP)/Mao(SP)/CSEs.html

6* PCN(m). Documentos II Conferencia Nacional, incluidos en el Dossier Nepal del Movimiento Anti-imperialista, p. 50.

Debate sobre la Unión Soviética. I

TRAS ENVIAR NUESTRO Nº 14 DE ESPACIO ROJO HA DISTINTAS ORGANIZACIONES CON EL OBJETIVO DE GENERAR UN DEBATE EN TORNO AL ESTADO Y LA URSS, RECIBIMOS DIVERSAS CRÍTICAS QUE PUBLICAREMOS CON NUESTRAS RESPUESTAS.

Esta crítica fue publicada por el camarada REDMETAL en el foro de Unión de Jóvenes Comunistas de Madrid el 12/05/09. http://www.ujc-madrid.org/Foro/index.asp?seccion=verpost&id=2134&idref=2&pagina=1#post6

Muchas gracias camaradas por la ayuda.

Sobre el fanzine, me parece muy interesane. Estoy de acuerdo con el contenido de los tres artículos. Felicitar a los camaradas de Zamora pòrque estáis en un línea marxista-leninista viendo los planteamientos acerca del Estado y la Revolución. A pesar de ello, reitero que no son contenidos para sacar a la calle a cualquier persona, porque no lo van a entender, sí que lo veo muy interesante como debate interno de una organzación o entre organizaciones.

La única cuestión que veo y con la que no estoy de acuerdo es en el artículo de la URSS, la parte que indica que después de Lenin el PCUS consideró que después del capitalismo hay tres fases: Dictadura del proletariado, Socialismo y Comunismo.

Allí eran conscientes de la etapa socialista y de la etapa comunista. Eran conscientes que la etapa socialista implicaba la dictadura del proletariado. Lo demuestran los hechos.

Cuando se cerró la fase económica de la NEP y comenzó la implantación de la economía socialista prosiguió la dictadurta dle proletariado contra los Kulaks, especialemente en las colectivizaciones de finales de los años 20. Igualmente en los años 30 en las depuraciones internas de enemigos del socialismo en el Partido (algunas de ellas fueron erróneas, porque la burocrácia revisionista controlaron durante un tiempo el NKVD) y en el ejército.

La cuestión está en que partian del análisis correcto de que el Estado y la dictadura del proletariado se extingue poco a poco hasta llegar a la sociedad comunista. Elerror estáen el momento en el comenzaron a aplicar esa extinción progresiva. A mi parecer aún faltaban muchos años para que las condiciones internas y externas de la URSS le permitieran realizarlo. Esto fue avivado por el ala más revisionista del PCUS (la vieja guardia socialdemócrata) que arrastraba los prejuicios burgueses de su vida durante la rusia zarista, pero desehechando la parte que les cuestionaba como dirigentes del partido y del Estado ante las masas, por medio de la elecciones libres. Estos, posteriormente, desarrollaron ideológicamente este concepto de relajación de la dictadura del proletaria, de coexistencia pacífica y sus derivadas, en el seno de la masa de proletarios sovieticos hasta concluir con la perestroika y la glasnost.

Por lo demás estoy de acuerdo en la base material de la deriva. Esto podríamos completarlo con la siguiente cuestión ideológica de la masa de trabajadores soviéticos, en línea con la cuestión de los técnicos burgueses en la direción de la fábricas. A diferencia que actualmente en corea del Norte, el incentivo para el aumento de la producción se realizaba pr medio del aumento del salario, en lugar del incentivo social e ideológico por el que trabajan los trabajadores coreanos, es decir, se ha creaqdo una cultura e ideología colectiva de modo que le aumento de la producción va a parar a la sociedad en su conjunto, de lo cual de forma indirecta se beneficia el propio trabajador. Además, se prepara a todos los trabajadore spara que puedan ascender a puestos de dirección, los cuales son elegidos por la asamblea de la fábrica cada año si no me equivoco, pra que todos los trabajadores participen en la dirección de la producción (con esto resuelven el error de la URSS, en la línea que planteaba Lenin y que recogeis en el texto).

Pues nada más.

Salud y revolución socialista

La Unión Soviética. Una crítica necesaria

ARTICULO PUBLICADO EN EL Nº 14 DE ESPACIO ROJO (ABRIL 2009)

Lenin afirmó en su Qué Hacer? que “sin teoría revolucionaria, no puede haber tampoco movimiento revolucionario” y Marx mucho antes que “la teoría se convierte en una fuerza material tan pronto como prende en las masas”. Con estas citas queremos resaltar la importancia que la asimilación del socialismo científico tiene para todo proceso revolucionario encabezado por el proletariado, de lo que se desprende que un mal análisis de dicha teoría lleva ineludiblemente a la derrota de ese movimiento.
Hoy día nos podemos encontrar dentro del fragmentadísimo Movimiento Comunista Internacional organizaciones que defienden a la URSS a capa y espada y que culpan de su caída o a las potencias imperialistas de la OTAN o a un pequeño grupo de dirigentes traidores, (Jruschov y el XX Congreso del PCUS o Gorbachov y la perestroika). Estos últimos parecen historiadores burgueses que achacan los acontecimiento históricos a la maldad o bondad de un personaje, en vez de atender a lo realmente importante, los intereses de clase que representaban dichos personajes. Además pecan de revisionismo pues suelen defender actitudes socialimperialistas, posteriores al XX Congreso, de un Estado que se declaraba “antiestalinista”, recordemos la polémica del PCUS con la Albania “estalinista” de Hoxha. Peores son aún los primeramente citados, que buscan el colapso de la URSS en cuestiones extrínsecas a ella (a las que suman a Gorbachov y cia), pues nos quieren hacer creer que la 2º potencia mundial del s. XX se derrumbó a consecuencia de la injerencia del capitalismo. Además de su incapacidad para la autocrítica, algo poco marxista, demuestran ser un atajo de derrotistas que creen que el enemigo es siempre más fuerte (la voluntad revolucionaria del pueblo vietnamita ya demostró hace décadas lo contrario).
Dejando de lado las baratas explicaciones del revisionismo, nos centraremos en la cuestión soviética.
Los bolcheviques llegan al poder con la Gran Revolución Socialista de Octubre, mediante la alianza proletaria-campesina, de ahí que este período se denominase dictadura democrática del proletariado y el campesinado. Esta alianza sería la base política y socioeconómica sobre la que se construiría el socialismo en el país de los soviets. Pero antes de emprender el camino del socialismo, los bolcheviques debían desarrollar por completo el capitalismo para crear las premisas económicas que permitiesen construir el socialismo. Con este fin el Partido Comunista (bolchevique) adoptó en su X Congreso, 1921, la Nueva política económica, Nep, que suponía la utilización del capitalismo por parte del Estado obrero. Este capitalismo de estado se podía llevar a cabo sin miedo a que la burguesía recuperase el poder, puesto que la dirección política de la República Soviética estaba en manos del proletariado (1*). En la economía pervive la gestión capitalista de las empresas, pero tutelada políticamente por el proletariado. Eran los obreros quienes dominaban el Estado porque ejercían su dictadura de clase y el PC (b), era el Partido leninista de nuevo tipo, un movimiento político revolucionario unidad dialéctica entre vanguardia y masas, fusión del socialismo científico con el movimiento obrero, es decir, que el PCb estaba formado por la clase obrera templada ya en la ideología revolucionaria tras años de lucha política contra los mencheviques en el seno del POSDR.

Pero tras Lenin, el Partido bolchevique asume una tesis errónea (no la única) que será crucial para el futuro de la URSS: identifican el período de la dictadura de clase revolucionaria como paso del capitalismo al socialismo, contradiciendo la idea leninista que aparece en El Estado y la Revolución donde se señala precisamente el período de dictadura revolucionaria del proletariado como etapa entre el capitalismo y el comunismo, es decir, como la etapa socialista o inferior del comunismo. Se liquida la dictadura del proletariado por lo que se le niega a este su papel dirigente en el proceso revolucionario en un momento en el que todavía persiste el Estado y con él las contradicciones entre clases y las condiciones que la reproducen. En vez de las dos etapas necesarias para llegar al comunismo: la fase inferior o socialista en que el proletariado mantiene el Estado para ejercer su dictadura y la fase superior o comunista en que el Estado ya se ha extinguido.
El PCb establecía 3 etapas: 1º dictadura del proletariado, 2º socialismo y 3º comunismo, quitándole así el contenido clasista al socialismo puesto que aunque existía el Estado se negaban las clases sociales o se decía que eran “clases amigas”(2*), algo falso pues si fuese así el Estado ya habría sido superfluo y se habría extinguido. Este error se produce porque se confunde la economía con la política: en la economía se hizo necesaria la Nep como fase transitoria del capitalismo al socialismo debido a las condiciones de atraso económico de Rusia, pero en lo político eso no era necesario pues la dictadura del proletariado es precisamente la etapa del socialismo:
Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista se sitúa el período de la transformación revolucionaria de la una en la otra. A éste le corresponde también un período político de transición cuyo Estado no puede ser sino la dictadura revolucionaria del proletariado. (3*)

En la URSS no se mantenía únicamente el Estado para defenderse del imperialismo sino porque existía una división técnica y social en la producción (técnicos y administradores- trabajo intelectual; obreros- trabajo manual) en la que unos dirigían y otros producían (4*). Las fuerzas productivas se seguían desarrollando en la mal llamada “segunda” fase, la socialista, con los planes quinquenales, Piatiletka, y se reproducían así las condiciones que generaban la división de clases pues como la dictadura proletaria se había eliminado (se daba por cerrada la “primera” fase) era imposible el desarrollo revolucionario de las fuerzas productivas. Así estancada la lucha de clases se abren las puertas a la reinstauración capitalista, pues en dialéctica lo que no avanza retrocede.
El proletariado ya no ejercía su dictadura, por lo que no controlaba el Estado y el desarrollo de las fuerzas productivas reproducía las contradicciones de clase, por lo que los elementos que se aprovechaban del mantenimiento de esas contradicciones (y por ende del mantenimiento del Estado) tenderían a perpetuarlas y ahondarlas hasta restaurar el capitalismo en la Rusia roja. Entre los técnicos había voluntariosos revolucionarios pero la mayoría eran capitalistas contratados y supervisados por el pueblo como técnicos. Dejar el desarrollo de la Revolución en manos del voluntarismo en vez de en manos de la dictadura revolucionaria de la clase obrera (ya liquidada) supuso un gran error ya que el proletariado como clase revolucionaria es garantía única de que la dirección del proceso continua orientada hacia el comunismo. Este error costó muy caro pues el voluntarismo revolucionario de los “administradores” se iba apagando y se tornaba en revisionismo y acomodo ante esa situación de privilegio social que alejaba sus intereses de clase del campo revolucionario.
De aquí que el proletariado pierda poco a poco su papel dirigente en el Estado soviético en favor de la burguesía burocrática, de los técnicos (que piensan en burgués, como decía Lenin) que se apoderarán finalmente del poder en el XX Congreso del PCUS, que es consecuencia (y no causa) de los errores arrastrados por los bolcheviques. Unos errores cometidos por una mala aplicación del socialismo científico (el cambio de las 2 a las 3 fases políticas del comunismo) y también por la falta de experiencia del proletariado como dirigente de un Estado ya que salvo la efímera, pero gloriosa, Comuna de París el proletariado jamás había sido dueño de su destino.

(1*) Lenin escribe en 1918 Acerca del infantilismo “izquierdista” y del espíritu pequeñoburgués, en el que defiende la utilización del capitalismo de Estado en el período de transición económica del capitalismo al socialismo, tutelada siempre por la dictadura del proletariado. (Incluido en la recopilación “Contra el sectarismo y el dogmatismo en el Movimiento Obrero”)
(2*) En la Constitución soviética de 1936 (a pesar de su artículo 3) ya no se habla del papel dirigente del proletariado, sino de la unidad del pueblo soviético, dando a entender la lucha de clases como liquidada en la patria proletaria.
(3*)Crítica al Programa de Gotha, C. Marx
(4*) “Lo que subyace a la división en clases es la ley de la división del trabajo” Anti-Dürhing, F. Engels

El Estado y la Revolución. Vladimir Illich Lenin

ARTICULO PUBLICADO EN EL ESPACIO ROJO 14 (ABRIL 2009)
“ […] si el estado es un producto del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase, si es una fuerza que esta por encima de la sociedad y que “se divorcia mas y de la sociedad mas , resulta claro que la liberación de la clase oprimida es imposible, no sólo sin una revolución violenta, sino también sin la destrucción del aparato del poder estatal que ha sido creado por la clase dominante y en el que toma cuerpo aquel “divorcio”. ”
“El Estado y la revolución” Vladimir Illich Lenin

El Estado es el producto, la manifestación del carácter irreconciliable de las contradiccionesde clase. Nacido de la sociedad, pero situado por encima de ella, el Estado es un órgano de dominación, de opresión entre las clases, es la creación de un “orden” que legaliza y afianza esta opresión. En definitiva el Estado es el arma de una clase contra otra, en nuestro caso de la burguesía apropiadora contra el proletariado productor. Y como es fruto de las contradicciones entre clases, a medida que estas contradicciones aumentan, la clase dominante se ve obligada a fortalecer se instrumento represor, el Estado. Así sucedió que los viejos Estados burgueses que nacieron en el s. XIX con las revoluciones burguesas se fueron fortaleciendo a medida que crecían los antagonismos con el proletariado y entre las propias naciones, dando lugar a los actuales estados imperialistas que están defendidos por decenas de miles de pistoleros armados,de inmensos ejércitos interimperialistas, de crecientes prisiones… y todo tipo de instituciones coercitivas que la burguesía ha creado para proteger sus intereses. Intereses que chocan de frente con los de la clase obrera pues los explotadores quieren seguir explotando y los trabajadores quieren emanciparse y superar la explotación a que los somete el capital. Esta situación objetiva convierte a los trabajadores en clase revolucionaria que al liberarse a sí misma, libera de sus cadenas a todas las clases existentes. El proletariado como clase revolucionaria al llegar al poder ha de destruir el Estado burgués, pues no puede dirigir una máquina que ha sido creada precisamente para luchar contra él.
Al hacer la Revolución Proletaria, los trabajadores destruimos lo viejo para construir lo nuevo. Como se parte de la vieja sociedad burguesa dividida en clases, los trabajadores sustituyen la antigua máquinapor una nueva encaminada a destruir a los antiguos explotadores que quieren perpetuar la sociedad clasista que divide a la humanidad. Esa nueva máquina es el“Estado” proletario, que ya no es un Estado al uso (de represión contra la mayoría) sino que es el gobierno de la mayoría contra la minoría. (…) el Estado de este período debeser inevitablemente un Estado democrático de una manera nueva (para los proletarios y los desposeídos en general) y dictatorial de una manera nueva (contra la burguesía). Este Estado es la clase obrera organizada como clase dominante y encaminada hacia el comunismo (Engels no lo llamaría Estado sino Gemeinwesen, unión o sistemade comunidades).

El Estado burgués se destruye, el estado proletario se extingue.

Esta frase no es un capricho sino una necesidad de la historia.
El proletariado puede destruir el Estado burgués, pero no toda forma de Estado. ¿por qué? Porque todo Estado es fruto de unas relaciones sociales y mientras estas perduren, perdurará el Estado. De aquí la necesidad de la dictadura del proletariado, democracia para los trabajadores y los desposeídos, dictadura contra los burgueses, como fase transitoria del capitalismo al comunismo, para poner en manos de la sociedad los medios de producción y para eliminar la división social del trabajo, que es lo que subyace a la división de clases.
“La comuna había de servir de palanca para extirpar los cimientos económicos sobre los que descansa la existencia de las clases y por consiguiente la dominación de clase.” Tras la Commune de París (marzo-mayo 1871) Marx dijo que la dictadura del proletariado era “la forma de gobierno al fin descubierta del tránsito al comunismo desde la vieja sociedad burguesa. Lenin profundizaría el estudio dialéctico para asumir en El Estado y la Revolución las dos etapas políticas del comunismo:

La fase inferior o socialista del comunismo, en la que el proletariado ejerce su dictadura revolucionaria de clase desde el Estado de nuevo tipo con el fin de eliminar las clases. Esta fase es necesaria porque la sociedad comunista no nace por generación espontánea sino que nace del capitalismo. Al existir el Estado, perduran las contradicciones de clase en la
sociedad.
En La fase superior, el comunismo, ya no existen las clases, se ha eliminadola división social del trabajo, los medios de producción y sus frutos son de todo el pueblo, ya no hay ninguna clase a la que reprimir por lo que el Estado se hace superfluo y se extingue por completo. “Nadie tiene que ser gobernado, el trabajo productivo deja de ser atributo de
una clase y toda la población se convierte en trabajadora”.

138º Aniversario de la Comuna de París

ARTICULO PUBLICADO EN EL Nº 14 DE ESPACIO ROJO (ABRIL 2009)


“(…) la comuna era, esencialmente, un gobierno de la clase obrera, fruto de la lucha de clase productora contra la clase apropiadora,

la forma política al fin descubierta para llevar a cabo dentro de ella la emancipación económica del trabajo”

“La guerra civil en Francia” Karl Marx


En Marzo del año 1871 el proletariado revolucionario de París abría la válvula de la Revolución Proletaria Mundial. Los estertores del siglo XIX asistían a una nueva y cruenta guerra imperial para mayor gloria de la burguesía y que en este caso enfrentaría a la Francia de Luís Bonaparte y la Gran Prusia de Guillermo I.

Tras la derrota del ejército napoleónico en Sedán por parte de las tropas prusianas y la captura del emperador Francés el 4 de Septiembre de 1870 el pueblo de París proclama la República y se forma un gobierno provisional de defensa Nacional que preside el General Trochu.

El desarrollo de la confrontación bélica tendría su último episodio tras la caída de la fortaleza que ocupaba el ejército regular francés en la ciudad de Metz, lo que motivó la reacción espontánea del pueblo en las ciudades de Lyón y Marsella y en el mes de Septiembre la insurrección que formaría en París el comité de los veinte distritos. Una vez firmado en armisticio en Febrero de 1871, el desarme de los obreros y la destrucción del movimiento popular se convierte en la principal tarea de la contrarrevolución republicana.

El movimiento obrero representado por la AIT había declarado aquel enfrentamiento como una guerra dinástica y no nacional y por lo tanto aunque en uno de sus manifiestos respecto

a ella Marx termina diciendo ¡Vive la Republique!, en ningún momento y a pesar de sufrir una invasión por parte de un ejército extranjero se dio pábulo al chovinismo burgués que propugnaban algunos sectores sino que el proletariado mantendrá intacta su independencia política hasta el fin del sueño revolucionario en Mayo de 1871. La gesta realizada por los Comuneros conseguiría que Marx y Engels “revisasen” en parte lo expuesto en el

Manifiesto del Partido Comunista o entendido de otra manera, reforzasen el significado del último párrafo de éste: “Los comunistas no tienen por qué guardar encubiertas sus ideas e intenciones. Abiertamente declaran que sus objetivos sólo pueden alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden social existente”, poniendo fin de esta forma a toda tentación reformista y todo tipo de ensayos de alianzas con la burguesía más radicalizada para gestionar el Estado. La represión contra los obreros revolucionarios que sirvieron de fuerza de choque para acabar con la tiranía de Luís Felipe de Orleáns durante la “Primavera de los pueblos” en busca de las mejoras inmediatas de sus condiciones de vida resultó fatal para aquellos que participaron en aquella proeza que trajo a Francia la Segunda República en 1848, pero dejó como experiencia que es el proletariado quien debe constituirse como clase dominante para tomar el poder y destruir la maquinaria del Estado. “(…) Finalmente la república parlamentaria, en su lucha contra la revolución, viese obligada a fortalecer, junto con las medidas represivas, los medios y la centralización del poder del gobierno. Todas las revoluciones perfeccionaban esta máquina, en vez de destrozarla”. “Los partidos que luchaban alternativamente por la dominación consideraban la toma de posesión de este inmenso edificio del Estado como el botín principal del vencedor” (Karl Marx, “El Dieciocho Brumario de Luís Bonaparte”).

En términos políticos la proclamación de la Comuna y el gran acogimiento por el ala más revolucionaria de la AIT provocaría las primeras fisuras dentro de la organización obrera. El conglomerado político que formaban tradeuninistas, blanquistas, proudhomistas, bakuninistas y marxistas se resquebraja bajo la atenta mirada de los elementos oportunistas que pretendían hacer partícipe a la clase obrera del régimen social y político que les condenaba de por vida a la esclavitud asalariada y a alimentar al monstruo que devoraba de forma cíclica a sus hijos y compañeros, la codicia de éstos no permitiría ver el verdadero salto cualitativo que representaba el levantamiento comunero en lo referente a la cuestión de la toma del poder y a la verdadera naturaleza del Estado.

Los acontecimientos de Marzo de 1871 en París sobrepasaron el marco político que los fundadores de la Internacional habían acordado en 1864, reforzando la posición “de la izquierda” que defendía la ruptura total con el sistema de opresión capitalista y su superación por medio de la destrucción violenta de las relaciones sociales de producción encarnadas en el Estado. El informe presentado por Marx al consejo de la AIT en Abril de 1871 titulado “La guerra civil en Francia” constataría la separación y la superación dialéctica de los postulados reaccionarios de ese sector de la organización obrera que no quedarían enterrados definitivamente hasta la creación de la KOMINTERN tras la Gran Revolución Socialista de Octubre. Obviamente el heroico comportamiento de los obreros que izaron la bandera roja en el Ayuntamiento de París y que dieron hasta su última gota de sangre en las barricadas por asaltar el cielo no exime de someter la insurrección a la necesaria crítica revolucionaria que como comunistas debemos hacer para que la experiencia de la Comuna vuelva otra vez a la posición política que le corresponde en estos momentos aciagos para el movimiento comunista.

El motivo principal de la derrota comunera fue la ausencia del elemento consciente, es decir del Partido Comunista, de la concepción del Partido proletario que “fundiese” a la vanguardia teórica con el movimiento revolucionario de masas formado por los obreros parisienses. La mayoría de los dirigentes de la comuna formaban parte de las dos corrientes políticas hegemónicas que en aquel momento existían en el movimiento obrero francés. Tanto blanquistas, que eran mayoritarios, como proudhomistas adolecían del concepto de revolución como acto consciente y de la concepción leninista del Partido Comunista como único y legítimo dirigente de la revolución. Blanqui relegaba a las masas a un plano secundario negándoles por lo tanto su condición de sujeto revolucionario, convirtiendo a la elite intelectual en el rector del proceso transformador que supone la revolución, negando la principal tarea que comunistas tenemos y que es la “elevación” del proletariado para su constitución en clase dominante. Esta concepción pequeñoburguesa sancionada en el excesivo protagonismo concedido por Auguste Luois Blanqui a los dirigentes se veía apuntalada por la negación de la existencia que de ésta hacía Proudhom y que basaba su principal fuerza en la autoorganización de la clase obrera, el carácter anarquizante y pequeño-burgués de las teorías proudhomistas se dejaba entrever en citas como estas en las que exponía que “el proletariado realizará un nuevo orden, por encima de la ley establecida, y procederá a una liquidación de la burguesía” pero a pesar de esta declaración de intenciones Proudhom negaba el poder creador de la violencia revolucionaria contra los enemigos del pueblo que como decía Marx es la partera de la nueva sociedad.

La ausencia del referente político revolucionario que pudiese guiar la acción de las masas condena a los comuneros a morir, de forma heroica, pero a sucumbir al fin y al cabo bajo las bayonetas de los versalleses, a pesar de ello para los comunistas es el principio de la experiencia proletaria que puso la primera piedra del muro que levantará la unión de todos los proletarios y los pueblos oprimidos del mundo y sobre el cual se estrellaran las fuerzas mercenarias que sirven a los intereses del imperialismo y del capital financiero. Hoy se hace más necesario que nunca reivindicar la experiencia y las enseñanzas de la Comuna para que en estos tiempos de espejismos políticos podamos construir el socialismo, como única forma de ganar el mundo.