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lunes, 9 de enero de 2012

III Escuela de formación de los camaradas de la Juventud Comunista de Almería


A continuación publicamos diversos textos relacionados con la III Escuela de la Juventud Comunista de Almería que los camaradas realizaron el pasado mes de diciembre. 

Saludo inicial del secretario político de la UJCE Almería

Camaradas, Compañeros, bienvenidos a la III escuela de formación provincial de la UJCE-Almería, esta escuela, como las anteriores se han desarrollado en un momento de amplificación extraordinaria de las condiciones objetivas para la revolución que supone la actual crisis económica, pero nos vemos ante una ausencia total de las condiciones subjetivas, puesto que hoy por hoy no existe el Partido de la Revolución. Enfocada a contribuir por superar dicha situación es como se desarrollan estas escuelas, puesto que el desarrollo de los destacamentos entendemos que suponen el acercamiento de la reconstrucción del Partido de la Revolución.

Por lo dicho anteriormente se da por supuesto que hoy por hoy no existe como tal el partido encargado de guiar a la clase obrera en la senda de la revolución socialista, en la destrucción del viejo estado y en la instauración de la Dictadura del Proletariado. Sin embargo existen diferentes destacamentos más o menos orientados hacia posiciones justas.

Los diferentes destacamentos debemos de teorizar todos los aspectos de la lucha revolucionaria, desde la reconstrucción del partido hasta la toma del poder y el desarrollo del socialismo, sirviéndonos para ello del socialismo científico, además debemos de llevar a la praxis todo lo que nos sea posible, puesto que hay elementos que no se pueden poner en la práctica por la realidad concreta, como la lucha armada o la eliminación de la división social del trabajo, sin embargo entendemos que esto no es excusa para que no lo estudiemos y teoricemos, pues este es el auténtico programa político que tenemos para ofrecer a la clase obrera.

Así debemos fortalecer el socialismo científico como una herramienta de transformación, alejándolo de ser una doctrina, costumbre que nos pesa en nuestra militancia diaria, por los vicios y deformaciones que ha sufrido el Movimiento Comunista Internacional.

Se debe de analizar toda la historia de forma dialéctica y científica alejándonos de suposiciones dadas por hechas, poniendo especial énfasis a la época que va desde el primer tercio del siglo XX hasta nuestros días, puesto que esta etapa es en la que se empieza a gestar hasta que se desarrolla como hegemónico, el revisionismo en el seno del MCI, es decir se abandona el análisis científico y dialéctico al servicio de la clase obrera.

Además de desarrollarse en la teoría los destacamentos y contrastar dicha teoría con la realidad mediante la praxis han de contrastarlo entre ellos, la lucha de dos líneas no ha de ser únicamente interna de las organizaciones si no que tiene que ser extensiva a las relaciones de las organizaciones, la crítica constructiva entre organizaciones es vital para la formación del Partido de la Revolución, puesto que históricamente el marxismo siempre se ha formado con la crítica a las diferentes teorías oportunistas y ajenas a los intereses de la clase obrera, desde los primeros utópicos, hasta el revisionismo moderno, pasando por los economicistas o los luxemburguistas, si se hace un análisis científico y dialéctico y se le muestra como tal a la clase obrera el marxismo solo puede salir fortalecido de dicha batalla.

Todo esto supone que la lucha actual debe de estar en un grado elevado, dirigido al seno de la vanguardia proletaria, al fin de desarrollarla y obligarla a analizar, especialmente todo el ciclo revolucionario que va desde la aparición del marxismo hasta la liquidación de la URSS, haciendo crítica de todas las deformaciones que apreciemos e interiorizando todas las enseñanzas que adquiramos, solo así daremos un paso cualitativo y podremos empezar con la construcción del partido de la revolución.

Saludo del Secretario Político de la UJCE-Sevilla

Camaradas, desde Sevilla queremos transmitirles un cordial saludo y un fuerte apoyo a esta escuela, a sus militantes y a su proyecto leninista revolucionario.

Como comunistas debemos formarnos ya que somos científicos sociales, ingenieros y arquitectos de la vida social, porque no solo estudiamos la realidad si no que aspiramos a transformarla, a construir junto al proletariado, nuevas instituciones, espacios de lucha, de difusión, de debate y en última instancia nuevas estructuras económicas, una nueva manera de producir y repartir lo producido y un nuevo prisma cultural que ponga patas arriba desde el concepto de política hasta el propio concepto de ser humano.

Pero no somos como el resto de científicos, ni si quiera como los científicos sociales, no, los comunistas analizamos un problema en el que estamos profundamente inmersos, no somos imparciales, somos descaradamente partidarios, no nos mueve la vocación profesional ni las aspiraciones laborales que puedan tener otros compañeros científicos, a los comunistas nos mueven los hechos más visibles, sensiblemente latentes en nuestra sociedad, nos mueven más de 5 millones de paradas y parados, las miles de desahuciadas y desahuciados y no solo estos efectos tan desgarradores y visuales de la crisis, si no lo que no se ve tanto, es decir, la explotación y el saqueo capitalista a la gran mayoría de la población española y mundial.
Explotación que no es simplemente una formula aritmética creada por Marx,, no es la famosa formulita del capital ni de la plusvalía, no solo es eso, sino que tiene efectos sobre seres humanos, efectos que se traducen en desidia, humillación, escasez, necesidad, rutina, inseguridad, miedo, fatiga, desesperación, etc.

Hablamos de esas masas obreras del siglo XXI, informáticos, albañiles, camareros, reponedores, jornaleras, cocineros, dependientes, trabajadoras de las fábricas, mineros, etc. Sometidos a los vaivenes del mercado, a sus fluctuaciones, fluctuaciones que pueden arruinar sus vidas y la de sus familias, a unos salarios y a unas jornadas que lo hacen a uno esclavo de la producción, trabajar 9 horas, consumir 5 y dormir el resto. Sin tiempo material para el placer intelectual o social, trabajadores que no pueden leer a Marx, pero tampoco a Cervantes, a Bukowski, a Shakespeare, a Oscar Wilde o a Bécquer. Privados del tiempo material para el placer intelectual, pero también privados del tiempo material para el placer social, para compartir experiencias e inquietudes con otros trabajadores en espacios populares, zonas de ocio gratuitas, para aprender música, teatro o ajedrez. En su lugar nos queda una masa obrera juvenil que tiene que aprovechar las horas nocturnas del viernes y el sábado para alcoholizarse y desembarazarse de toda la tensión de una dura semana de trabajo esclavo.

No quiero extenderme mucho más en cuáles son las cosas que nos motivan a la investigación y al análisis de la sociedad. Ya sabemos lo que es el capitalismo, ya conocemos sus efectos, porque nosotros también somos obreros o hijas de obreras, y como científicos, también conocemos su causas, solo queda ahondar en cuál es nuestro papel como cuadros que aspiramos a dirigir al proletariado hacia su dictadura de clase, hacia su poder omnímodo, económico, ideológico, político, etc.

Hoy vamos a formarnos en lo teórico, vamos a estudiar (supongo) la economía política marxista, el materialismo dialéctico e histórico, la concepción marxista del Estado, etc.

Pero nuestras ideas no pueden quedarse en nuestras cabezas, pues ahí no sirven de nada, si no somos capaces de buscar a los trabajadores que de manera espontánea se están defendiendo de los diferentes ataques del capital, que luchan por el salario, por mantener las conquistas sociales del pasado e incluso por mantener su empleo y el futuro empleo de sus hijos, tenemos que estar con esos trabajadores, que son la avanzadilla de nuestra clase, tenemos que estar con ellos y hacerles llegar el marxismo-leninismo como herramienta que les permitirá comprender que la lucha por el salario o por el empleo, en sí misma, solo puedo abocar al fracaso o a un éxito temporal y relativo, el paro, la baja de los salarios, la privatización de los servicios, son la tendencia natural del capitalismo, lo que hoy ocurre en una empresa, mañana ocurre en otra, el primer paso para la creación de conciencia de clase, es que el camarero aislado en su conflicto por el empleo en el Bar Comas (por poner un ejemplo) se enfrenta al mismo monstruo que la periodista a la que despiden por sindicarse o que el reponedor que pelea por el cumplimiento de su convenio, que todos estas escaramuzas locales, forman parte de una guerra global que se llama lucha de clases.

El segundo punto es el objetivo bélico fundamental de esta guerra, la dictadura del proletariado, aquí tenemos que saber desenmascarar al Estado y a sus instituciones y mostrar pedagógicamente al proletariado, de tal forma que lo entienda y lo interiorice, que estas aparentemente neutrales y pacificas administraciones, se sostienen sobre la violencia más infame que aplica la clase de los capitalistas frente a la clase de los trabajadores y que estos últimos deben destruir estas instituciones y construir sobre sus cenizas las suyas propias, sus propias armas jurídicas, judiciales, policiales, militares, ideológicas, etc.

En fin, camaradas, a día de hoy no existe una gran organización que se dedique a ese trabajo entre las masas, en su lugar, tenemos a charlatanes y payasos del reformismo, hablando de regular el mercado, de contener a los capitalistas, educarlos, castigarlos en sus excesos, amansarlos con impuestos, es como si el rebaño de ovejas pretendiera legislar la forma y el modo en que serán devoradas por los lobos.

Este discurso de aumentar los salarios, subir impuestos y crear entidades de crédito para que el capital industrial pueda seguir produciendo y evitar la sobre-producción al menos temporalmente, es peligroso pues una parte importante de los trabajadores lo da por válido y lo sigue, así que tenemos que saber desenmascarar lo, eso como primer paso, como segundo paso necesitamos combatirlo, y para ello necesitamos independencia política de dicho discurso, necesitamos una organización netamente socialista científica, enemiga de la propiedad privada de los medios de producción, que defienda abiertamente la eliminación de los capitalistas como clase social y la subversión política del proletariado, erigiéndose en clase dominante y ocupando todos los espacios de poder a través de su organización de combate, El Partido Comunista.

Hoy nosotras y nosotros somos el germen de ese Partido Comunista, hoy esto lo decimos aquí, pero como decía José Martí, la mejor forma de decir es hacer, construyamos praxis revolucionaria en el día a día, practiquemos dinámicas revolucionarias de vanguardia en las organizaciones de masas en las que participemos, desarrollemos la lucha de 2 líneas en nuestras estructuras partidarias, construyamos espacios de lucha y empoderamiento proletariado en nuestros ámbitos cotidianos de socialización.
Sin más, un fraternal saludo desde Sevilla y que la escuela de un éxito camaradas.
Salud y Bolchevismo!!!

Valoración del Área Ideológica de la UJCE Almería sobre la Escuela

La UJCE-Almería tuvo como objetivo claro recordar y mantener las bases teóricas del Socialismo-Científico dentro de la militancia de Almería, además de mostrar la necesidad permanente de la formación teórica, no solo a nivel de colectivo, sino también a nivel individual. Para la UJCE-Almería la formación no acaba cuando acaba una ponencia, sino que nunca puede acabar la formación de cada militante, al ser esta siempre continua.
La escuela provincial de invierno de la UJCE-Almería trató:
·         Materialismo dialéctico, base filosófica del Socialismo-científico. Esta ponencia la dio Javier Ruiz, el área ideológica de la UJCE-Almería. Su ponencia trató fundamentalmente “las contradicciones” y la aplicación de la dialéctica a la sociedad, a la historia. a las fuerzas productivas (Materialismo Histórico) y, sobretodo, al partido de vanguardia. BIBLIOGRAFIA: “Sobre la Contradicción” y “Sobre la Practica” de Mao Zedong, “Sobre el Materialismo Dialéctico e Histórico” de Josef Stalin y “El Partido de la Revolución” de Ludo Martens
·         Socialismo Científico. Esta ponencia la dio Enrique Muñoz, secretario político de la UJCE-Almería. Su ponencia trató la formación del socialismo científico, la lucha contra el revisionismo y desarrollo la relación entre el materialismo dialéctico, histórico y la economía política. BIBLIOGRAFIA:”Del socialismo utópico al socialismo científico” de F. Engels, “El estado y la revolución” de Lenin y “Marxismo y revisionismo” de Lenin.
·         Economía política. Esta ponencia la dio Joaquín Ruiz, militante de base de la UJCE-Almería. Su ponencia trató los fundamentos de la economía política, las crisis capitalistas, teoría sobre el imperialismo, el imperialismo en la actualidad y la economía política en el socialismo. BIBLIOGRAFIA: “El Capital” de Marx, “el imperialismo y fase superior del capitalismo” de Lenin, “Antiduring” Engels, “la clase obrera en la época de las multinacionales” Peter mertens, “Sobre la cooperación” Lenin, “sobre el impuesto en especie” de Lenin, “problemas económicos del socialismo en la unión soviética” de Stalin.
·         Partido a nivel interno. Esta ponencia la dio Jonathan Moreno, área interna de la UJCE-Almería. Esta ponencia explicó el funcionamiento interno de una organización de vanguardia. BIBLIOGRAFIA: “Partido de la revolución” Ludo Martens
·         Partido a nivel externo. Esta ponencia la dio Antonio Jiménez, responsable político de la CJC Andalucía. Esta ponencia trató como debe efectuarse la planificación de la actuación del partido de nuevo tipo. BIBLIOGRAFIA: “Fundamentos del leninismo” de Josef Stalin
·         Estrategia. Esta ponencia la dio Thais Águila, área externa de la UJCE-Almería. Esta ponencia trató cual debería ser la estrategia a llevar a cabo por el Partido de nuevo tipo, analizando la situación de España en la actualidad. BIBLIOGRAFIA: “Contribución al análisis del imperialismo Español” de Unión Proletaria.

En la escuela se pudieron sacar en claro alguna críticas constructivas a Marx y Engels. Para la eliminación división social del trabajo es necesario no solo el desarrollo de las fuerzas productivas sino también es importante el valor subjetivo, por esto es necesario el Partido y la dictadura del proletariado, en este periodo. Si bien esta premisa se expone en la primera tesis sobre Feuerbach, también es cierto que idea no se desarrolla en todas sus obras y puede conducir al economicismo.

Todavía en el MCE es necesario redefinir cual es la estrategia revolucionaria en nuestro estado.

No podemos seguir las afirmaciones de Marx o Engels porque sí, sino porque utilizaron el método correcto para llegar a esas afirmaciones. Si se demuestran que tienen errores sus análisis debemos rechazar las afirmaciones obtenidas de este análisis. Un Marxista no es aquel que sigue a Marx sino aquel que utiliza el método analítico dialéctico correctamente y en las pruebas de la experiencia proletaria que hemos vivido a través del Ciclo de Octubre. De aquí y de la derrota ideológica del MCI se desprende la prioridad de la formación teórica y de la elaboración ideológica. Esto no se consigue a través de la formación interno sino también a través de la lucha de dos líneas.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Espacio Rojo 21: London´s burning



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Londres arde, London`s burning. Los barrios proletarios han estallado ante el último crimen de las fuerzas del orden, que asesinaron durante una persecución a Mark Duggan, un joven vecino de Tottenham. Es en estos barrios de las metrópolis imperialistas donde los proletarios son hacinados por la burguesía como materia prima almacenada para ser consumida por la producción. Fuerza de trabajo explotada y moldeada a base de palos por las injusticias que el capitalismo monopolista proyecta sobre sus huesos. Y esto ocurre en Londres como ocurre en París, Estocolmo o Barcelona.  

¿Por qué “estamos como estamos”?

Junto al capital crece la miseria, las masas se proletarizan y las contradicciones sociales aumentan. Por muchos subsidios y migajas que deslice el capital hacia sus subordinados, la pauperización hace acrecentar al ejército de los proletarios. El Estado del bienestar no da para más.
El imperialismo europeo en proceso de crisis y pérdida de hegemonía económica y geopolítica desde el fin de la Segunda Guerra Mundial intentó escapar de su particular tendencia histórica amarrándose a la consigna reaccionaria de los Estados Unidos de Europa -la UE- asentada sobre la alianza de las distintas burguesías monopolistas a nivel “comunitario” y la asimilación en su democracia de las pequeñas burguesías y la aristocracia obrera a nivel estatal.  Elementos sociales éstos últimos que vivieron su edad de oro de la mano del revisionismo entre los años 50 y 70 (PCI, PCF, PCE, etc.) gestionando, bajo pretexto de “acumular fuerzas para el socialismo”, las dictaduras capitalistas contra  los proletarios y los sectores excluidos que acudían en masa a los centros imperialistas para venderse como esclavos asalariados y cuyas plusvalías eran repartidas entre los patronos y las mayorías sindicales que negociaban su precio/salario.   
            Políticamente el proletariado europeo pierde en esos años su independencia política, organizativa e ideológica. Los PC´s de Europa se adscriben a las tesis revisionistas de Jruschov, del PCUS y de la Kominform frente a la línea revolucionaria de los comunistas chinos.  Las organizaciones que un día parió la Komintern se convierten en su contrario y se transforman en trinchera de la burguesía. Y así los programas reformistas, el cretinismo parlamentario y la práctica sindicalista se apoderan del movimiento comunista para sancionar los intereses de la aristocracia obrera y dilapidar los de la Revolución Socialista. Reproducción de lo ocurrido en la URSS tras el XX Congreso del PCUS donde el proletariado certificó su derrota en pro de la burguesía burocrática. Y todo bajo el pretexto del avance pacífico desde las mismas instituciones del Estado burgués hacia el “socialismo y el comunismo”, formulación programática interclasista y revisionista, que dicho sea de paso, ya había sido teorizada y practicada por la IC de los años 30 sentando las bases para la liquidación de la misma como organización de combate del proletariado revolucionario internacional.
            En este panorama que asola a los explotados en Europa, la conflictividad social y política se reduce, casi desde la segunda mitad del s. XX, a momentos en que el proletariado implementa la lucha desde la conciencia en sí (mediante el sindicalismo combativo y el terrorismo) o simple y directamente instrumentalizado por otras clases que lo encuadran en sus órganos de masas, los sindicatos preferentemente, como medio para encuadrarlos en la planificación económica, política y social del Estado imperialista.
            La clase obrera por tanto queda subordinada a ser arma arrojadiza entre los distintos sectores de las clases dominantes. Las masas del proletariado se separan de la política mientras las problemáticas de su vanguardia se separan del movimiento obrero. Es decir que las cuestiones teóricas, los principios ideológicos del marxismo-leninismo que un día permitieron armarse al proletariado en movimiento revolucionario, se hayan en crisis. 

Luchar contra el revisionismo es luchar contra el capital

Los comunistas concebimos el Partido obrero en sentido leninista. Como movimiento revolucionario organizado, como un complejo organismo en que se fusionan distintas organizaciones partidarias bajo una sola dirección. Y, sobretodo, como un organismo social en que se fusionan la teoría revolucionaria, el socialismo científico, y las masas hondas de la clase generando así una praxis revolucionaria que permite al proletariado elevarse en clase para sí con sus propios intereses políticos, que pasan por transformar el sistema capitalista y revolucionar sus propias condiciones objetivas y subjetivas hasta alcanzar el Comunismo.
En la inexistencia de la organización de nuevo tipo, del Partido Comunista, producto de la crisis de nuestro movimiento generada por el revisionismo  y que se hallaba ya inserta en las premisas históricas y políticas en que se conformó el propio M.C.I. (y quien no lo observe así se está olvidando del materialismo dialéctico), se explica esa disociación entre el comunismo existente y la actividad de las masas proletarias. Y los disturbios de Londres son la última piedra de toque que la historia de la lucha de clases pone ante nuestros ojos al respecto.
  Si el Partido Comunista es la mediación a través de la cual el proletariado adquiere conciencia revolucionaria y se empodera de sus intereses de clase, el revisionismo genera todo lo contrario. Alienación en la conciencia burguesa a través de la parcialización de las problemáticas que atenazan a las masas oprimidas, evitando que el obrero se plantee la sociedad como un conjunto a revolucionar y se contente con reformar y lijar sus aspectos más punzantes. Deconstrucción del proletario para convertirlo en un género, en una raza, en una orientación sexual, en una nacionalidad, en un consumidor, en un individuo. Ciertamente, el revisionismo arranca al sujeto de sus condiciones objetivas, a las que contradictoriamente las mantiene encadenado, y lo embarca en la alienación feminista y ecologista, pacifista y republicana, sindicalista y nacionalista, para separarlo de su conciencia comunista a través de la cual no solo “soluciona” las problemáticas anteriores sino que las revoluciona, las transforma, las supera como muestra, en mayor o menor grado, la práctica de la Revolución Proletaria Mundial (RPM).
Ante la práctica hegemónica del revisionismo, correa de transmisión de la burguesía en el seno de la clase obrera, el proletariado pierde o se ve incapacitado para adquirir su conciencia de clase revolucionaria. Las masas proletarias excluidas por el capital y sin referente antagónico con lo existente, lo más hondo y profundo de la clase obrera que solo recibe miseria por parte del capital reproduce esa miseria material, en falta de consciencia, en pobreza ideológica y cultural, en miseria organizativa que llamamos indisciplina. Se observa así mismo como un pobre, como un negro o una rumana gitana, como un precario o un eventual perdiendo en esas parcialidades su substancia proletaria y su potencialidad revolucionaria.
En los disturbios de Londres encabezados y accionados por la clase proletaria se aúnan todas estas problemáticas y dan como resultado una violencia nihilista y una falta de objetivos, no concretos como reclama la prensa burguesa al movimiento 15M, sino clasistas y rupturistas con el poder existente. Una violencia desorganizada y descabezada, aunque no por ello condenable como penosamente ha hecho nuestra Federación Mundial de la Juventud Democrática. Una violencia espontánea que no va a dotar a nuestra clase de conciencia revolucionaria, pues eso es tarea de la vanguardia, pero que no puede servir a la clase ya organizada para alinearse con la pequeña burguesía y su “honrado trabajo” acumulador de capitales y defensor de la propiedad privada.
Los disturbios en Londres y las hogueras de agosto que se extendieron a Liverpool, Birmingham, Manchester, Nottingham… son un toque de atención al proletariado organizado y al comunismo revolucionario.
Para el revisionismo estas algaradas no son más que unas revueltas protagonizadas por el “lumpen”, como si ese sector social fuese capaz de movilizar a 16.000 policías para pacificar la capital inglesa. El revisionismo desprecia la rabia proletaria y la criminaliza junto a la burguesía por sus “excesos” o por sus “faltas de respeto” a la pequeña burguesía. El oportunismo acusa a nuestros hermanos de clase de no tener conciencia cuando ha sido, y sigue siendo, su actividad en el seno de la clase una de las principales causantes de tal circunstancia. Pero sobre todo el revisionismo desprecia a los proletarios de Inglaterra porque en esta ocasión no podrán instrumentalizarlos para hacer variar la correlación de fuerzas en el seno de la democracia burguesa en favor de la aristocracia obrera de la que son, los revisionistas, su fruto político. De esta revuelta popular de las masas proletarias no podrán sacar rédito electoral ni sindical, no les valdrá para conformar un nuevo programa de mínimos en torno al Estado del bienestar. A los proletarios que no tienen nada que perder ni quieren nada del sistema no los pueden “acumular” como masa de afiliados ni de votantes.
No hay nada como la violencia de los obreros, aunque no tenga una dirección consciente, para sentar diferencias entre reforma y revolución. El reformismo no odia nada tanto como la violencia proletaria ya sea nihilista, terrorista o revolucionaria. Dañar la grande o la pequeña propiedad burguesa genera en la aristocracia obrera el mismo estupor que para el gran burgués francés creó la destrucción de los edificios públicos y privados por parte de los obreros durante la última semana de la Comuna de París allá por 1871; o de la chusma y la racaille de los banlieues en 2005. Desprecio, represión y crítica destructiva es lo que tiene reservado el revisionismo para el proletariado cuando intenta romper sus cadenas.
Mientras tanto los revolucionarios expresamos nuestra crítica al espontaneísmo a la vez que analizamos el estado de nuestro movimiento, pues es tarea de los comunistas saber dotar al movimiento obrero de conciencia y elevar al resto de la clase a su posición de vanguardia. La crisis del movimiento comunista evidencia que son necesarias resolver distintas mediaciones para poder incidir de un modo revolucionario en el movimiento de masas. En primer lugar se pone la cuestión de nuestra propia ideología, su recuperación y revivificación a través de la lucha contra el revisionismo como paso necesario para unir esa conciencia revolucionaria con el movimiento proletario y así poder desarrollar una Praxis revolucionaria que nos encamine a enterrar al capital y forjar el Comunismo.
Los incendiarios de Londres, como hace unos años los de París, muestran que hay sobradas bases objetivas para tamaña tarea y que la autocrítica y la lucha ideológica en el movimiento comunista son necesarias para lograr avanzar hacia nuestro firme objetivo, pasando por encima de renegados y reformistas.  Los obreros de Inglaterra evidencian en su agónica violencia que es necesario forjar el sujeto colectivo revolucionario, que es necesario el Partido Comunista de nuevo tipo.

Juventud Comunista de Zamora
Septiembre 2011

Espacio Rojo 21: presentación


En el mes de agosto llevamos a cabo unas jornadas de estudio encuadradas en la II Escuela de Formación de la JCZ, destinada al análisis de todo lo concerniente a la organización partidaria de la clase obrera. Bajo el lema  “El Partido Comunista ante el Estado de dictadura revolucionaria del proletariado” estudiamos diversos textos de Lenin y Stalin sobre la relación entre el Partido y el Estado de nuevo tipo. Mientras nos reuníamos, aún humeaban los rescoldos de los disturbios en Londres por lo que un “taller-debate” sobre lo que estaba aconteciendo en los barrios proletarios de la capital inglesa sirvió para, en parte, plasmar y desarrollar la teoría que habíamos analizado previamente. La síntesis de ese “taller” en que participamos militantes y simpatizantes de la JCZ la presentamos hoy como “London´s Burning” en el Espacio Rojo nº 21. Dos mil detenidos, restricciones a las libertades políticas y sociales, rearmamento de la policía metropolitana... son algunas de las consecuencias de lo acontecido en Londres. Y junto a ello, la enésima demostración de la bancarrota en que se encuentra el revisionismo (por no decir ya el anarquismo) siempre presto para la “práctica” pero que en los momentos de verdad solo es capaz de lanzar pequeños comunicados que van, en el mejor de los casos, a la cola de las masas, y por lo general, a la rastra de las clases dominantes.  

viernes, 19 de agosto de 2011

Sobre la Jornada Mundial del fundamentalismo católico


Envueltos en amor al prójimo llegan al Estado español miles de jóvenes católicos de todo el Mundo. La paz por bandera y el amor al orden existente por dogma de fe. Han venido a revitalizar las ideas de opresión que a finales de los años 30 lograron dar a España la "paz eterna", la "luz divina" que frenó al bolchevismo y a la hordas marxistas que conspiraban por el fin de la Europa cristiana.

Nosotrxs, lxs militantes antifascistas, proletarios deudores de aquella "hordas" de la Revolución Social no negaremos la mayor. Nuestro objetivo, como el de nuestros antecesores, es acabar con la explotación del hombre por el hombre, barriendo para tal labor con todas las instituciones y dogmas del podrido mundo burgués.

Hoy la JMJ se revela como una "Cruzada" contra el "materialismo" y para ello firman manifiestos "morales" los bandidos y criminales de la patronal española. Botín y los de la CEOE nos llaman a reencontrarnos con nuestra alma y abandonar la avaricia materialista. ¡Y lo dicen ellos!. Pero no se han equivocado no, los fascsitas y los demócratas burgueses se centran en atacar al materialismo, no en su definición de acumular materiales, sino en su definición filosófica como cosmovisión de la realidad que dota a los oprimidos de su instrumento de análisis, permitiendo dar una explicación material y científica del sistema capitalista y del conjunto de relaciones sociales en las que se entrelaza la humanidad, que se divide en explotadores y explotados.

El antifascismo de clase y revolucionario abandera ese materialismo filosófico que es arma de los oprimidos contra la sofistería, el idealismo y la metafísica burguesas. Y reconoce que la Iglesia católica, como cualquier otra, es una institución al servicio de las clases dominantes que ideológicamente es la defensora de la religión, pero que económica y políticamente actúa como sector parasitario dentro de la democracia burguesa aprovechándose de la dictadura del capital contra las clases proletarias, teniendo intereses económicos en las grandes empresas del IBEX-35, de las Cajas de Ahorro y de numerosos organismos políticos y sociales.

Ayer los curas llevaban bajo palio al fascismo (en España y en Croacia, en Polonia y en Austria...) y lanzaban desde sus pulpitos proclamas para exterminar a lo más avanzado de la clase obrera. Hoy dicen traer amor y tolerancia y, aunque fuese cierto, no sería más que la otra versión de la dictadura del capital, la de la "caridad" que justifica a los burgueses y los convierte en buenos feligreses que se preocupan por su "prójimo" al modo en que lo hacen las ONG´s "ateas" que democráticamente esparcen las migajas de las metrópolis opulentas entre las legiones de famélicos que pueblan el Mundo.

Contra las almas caritativas y su cinismo estamos con Oscar Wilde: "los mejores de entre los pobres no son nunca agradecidos". Contra las instituciones religiosas estamos con la historia de la lucha de clases, con los obreros insurrectos de la Semana trágica de Barcelona, con los militantes proletarios de los años 30 y con tantos otros que lo dieron todo para acabar con la ignominia. Aunque debemos señalar que la única forma posible de estirpar a los parásitos sociales es actuar contra la sociedad misma y su anclaje en la división social del trabajo y el sistema de producción capitalista.

Es la lucha de clases que tanto odian los curas y obispos la única que puede encerrarlos en los libros de historia para liberar al género humano.


Plataforma Antifascista de Zamora.


Agosto de 2011

viernes, 12 de agosto de 2011

Las masas incendian Londres


Desde el pasado fin de semana los barrios de Londres se encuentran envueltos en llamas. La policía asesinaba durante una persecución a un joven en un barrio obrero. A uno de tantos que engrosan la filas de las masas hondas y profundas del proletariado, de los sectores excluídos por la dictadura del capital, que esta vez no han callado.

La burguesía ha lanzado todo lo que tiene contra unas masas que en pocas horas demostraron que los que nos controlan son solo tigres de papel. Elementos fascistas colaboran con la policía y los pequeños patronos y comerciantes se arman contra los "incendiarios". La aristocracia obrera condena enérgicamente a las masas que no esperan la ayuda de los Servicio Públicos de Empleo, de las ONG´s o de otros organismos sociales que encuadran a los oprimidos en listas para recibir civilizadamente la caridad del capital.

Por parte de la Juventud Comunista de Zamora trataremos estos sucesos como se merecen, analizando en un artículo para el nº 21 de Espacio Rojo todo lo sucedido y el transfondo político y de correlación de fuerzas de clase en que se desenvuelve.

Adelantamos que no caeremos en el culto al espontaneísmo pues como marxistas reconocemos los límites de los movimientos sociales que no tienen como motor de actuación la ideología revolucionaria. Tampoco caeremos en el cretinismo al que nos han acostumbrados los voceros del revisionismo que despreciarán todo análisis concreto de estos sucesos por no estar encabezados por la aristocracia obrera y sus tradicionales peticiones reformista al Estado burgués, contentandose en sus berrinches anti-proletarios con poner a los oprimidos la etiqueta de "lumpen". Y esto no deja de ser irónico pues el "lumpen" representa históricamente a ese sector de las masas que están tan corrompidas por el capital que se alían con éste en contra del proletariado, y sin embargo lo que vemos en Inglaterra es a las masas enfrentándose directamente al capital. Pero no debe extrañarnos a los obreros organizados que el revisionismo "razone" así, pues su incapacidad para generar movimiento es el reflejo de su incapacidad para hacer análisis correctos desde el punto de vista del proletariado. Tal es la ceguera del revisionismo que en el mejor de los casos reducirán los hechos al malestar de la población por las "reformas anti-sociales" del gobierno Cameron. Como si el "bienestar social" del imperialismo europeo hubiese llegado alguna vez a las periferias proletarias en otra forma que no fuese miseria social y policía antidisturbios.

Adelantamos también nuestro saludo a las masas proletarias de Tottemham y de todos los lugares de Inglaterra donde la rabia ha tomado las calles y no se ha detenido ante los santificados edificios gubernamentales. Su desprecio hacia "lo estatal" muestra ya una línea de demarcación entre los oprimidos y los opresores. Si bien, volvemos a repetir, ese desprecio latente en los barrios obreros deberá ser, no solo encauzado, si no accionado en su momento por el movimiento revolucionario organizado, por el Partido Comunista, para superar el nihilismo destructivo de las masas y dar el paso cualitativo hacia la violencia revolucionaria creadora de un nuevo orden social (uniendo a vanguardia y masas, fundiendo ideología y movimiento), ante el cual sonríen temblorosamente los agoreros y "acumuladores de fuerzas" que jamás han creído en la Revolución Socialista porque jamás han representado los intereses de clase del proletariado.

Juventud Comunista de Zamora.
10 de Agosto de 2011

martes, 9 de agosto de 2011

Democracia, representación y cambio social

El artículo “Democracia, representación y cambio social” fue elaborado para el número Uno de “Fanzine Zamora”, órgano de propaganda en el que trabajan algunos compañeros de la Asamblea Popular y la Acampada Zamora del 15M. Con el permiso de su autor, el compañero Félix D., lo publicamos en Espacio Rojo entendiendo que dicho artículo expone justamente el significado de la democracia y los términos en que ésta se desarrolla sirviendo a una u otra clase social.
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Democracia, representación y cambio social

Democracia. “Gobierno del pueblo”. Pocas palabras se muestran tan biensonantes a nuestros oídos, pocas se proclaman más y pocas reciben tal adhesión de todo tipo de gentes. Tan es así, que no resulta extraño escuchar cómo se autoproclaman como “demócratas” desde el más humilde camarero al más rancio aristócrata, pasando por el más flácido y acomodado banquero.

Y es que el término “democracia”, con sus derivados, a fuerza de ser manoseado por todos, de convertirse en el lugar común de la época, ha acabado perdiendo cualquier significado por sí mismo, transformándose en un cajón de sastre donde cabe todo y se justifica todo, a gusto del demagogo que pronuncie el discurso de turno. Es por eso, cuando el sustantivo pierde toda significación, cuando algo es vociferado por todos y para todo, que hay que fijarse en lo adjetivo, en el “apellido”, en cómo se define y concreta una palabra demasiado estirada como para decir algo por sí misma.

Y resulta que, atendiendo al aspecto jurídico, en este país, y en el conjunto del llamado mundo occidental, lo que tenemos no es una democracia sin más, sino lo que se conoce como democracia representativa. El fundamento de este régimen político se basa en el mandato representativo. Según éste, un sujeto abstracto, la nación, más allá de los individuos y grupos que la componen, es el depositario de la soberanía, que delega en unos representantes, que tienen absoluta independencia para ejercer esa soberanía durante el tiempo que las leyes marquen que dura su mandato (cuatro años en este caso). Es decir, el pueblo durante cuatro años cede su soberanía para que sus representantes hagan y deshagan a su antojo, sin ninguna capacidad de este pueblo electoral para fiscalizar la labor de sus representantes durante el tiempo que dure su mandato, debiendo esperar pacientemente a la siguiente convocatoria electoral para mostrar su acuerdo o desacuerdo con tal gestión, volviendo una vez más a poner en marcha ese mecanismo de despojo de la soberanía por otros cuatro años.

Nos encontramos, además, que las instituciones políticas no flotan en el aire, sino que se sostienen sobre el régimen económico y social establecido. Éste, el capitalismo, se caracteriza por que la gran masa de la población sobrevive de la venta de su fuerza de trabajo, es decir, de buscar y recibir un salario. Esta actividad, tanto la búsqueda de ese salario, como la energía que exige el trabajo necesario para recibirlo una vez que se tiene la fortuna de encontrarlo (que, con suerte, puede ser ocho horas diarias), incapacitan a la gran masa de la población, tanto para adquirir la cultura política imprescindible para atender a los asuntos públicos, como, por supuesto, para tomar éstos directamente en sus manos. A ello podemos sumar un sistema educativo en el que cada vez se acentúan más los rasgos que no buscan darnos una visión amplia y de conjunto del mundo, imprescindible para formar ciudadanos críticos y participativos, sino especializarnos, darnos, cada vez desde edades más tempranas, una orientación profesional clara. Es decir, el sistema educativo (parte indivisible del conjunto del sistema) busca nuestra producción parcializada como tuercas o engranajes del sistema productivo y no como ciudadanos integrales, formados para tener un criterio y algo que decir en la cosa pública. En este sentido van todas las reformas educativas de los últimos años, incluido el célebre Plan Bolonia.

Así pues, tenemos que estos dos elementos, democracia representativa y capitalismo, forman dos esferas que se complementan perfectamente. Es la conjunción de una sociedad desigual con el mandato representativo, que otorga total poder e independencia a los representantes, lo que produce esa enajenación del poder respecto del sujeto soberano, la nación o el pueblo abstracto, y la que hace que las instituciones se muestren tan alejadas y hasta opuestas a los intereses generales de la población. Se trata de algo estructural y no de la falta de ética o la “corrupción” de algún representante: es el sistema político el que garantiza la reproducción y la estabilidad de la desigualdad de la sociedad.

Un reciente ejemplo concreto para ilustrar esto. Tanto el que estas líneas escribe como seguramente el que las lea, gente corriente del común, lo tendríamos francamente difícil, por no decir imposible, para formar, por nuestra cuenta e independientemente, una lista electoral, que ésta se diera conocer y que ocupara algún espacio en las instituciones establecidas. Para ello hace falta un gran sostén económico y mediático que, precisamente por estar en una sociedad desigual y jerarquizada, sólo está al alcance de unos pocos. Tenemos, sin embargo, que Álvarez Cascos hace sólo unos meses se escinde del PP, forma su propio chiringuito electoral y consigue, en tan corto espacio de tiempo, colocarse entre las listas más votadas en Asturias. Si analizáramos este hecho detenidamente, colocándolo en ese contexto social y político que hemos descrito, no podríamos por menos que llegar a la conclusión de que la clase política es tal, no por delegación de la ciudadanía a través del voto, que sólo sirve para legitimar su posición, sino por ser el centro de una red de intereses clientelares, empresariales y financieros, que son los que, con su apoyo, consiguen encumbrar una lista electoral a las instituciones.

Es decir, desigualdad social y económica más representatividad forman el cóctel que permite que la cosa pública esté en manos de una casta que representa los intereses de quien tiene la capacidad y el poder para encumbrarlos, limitándose el grueso de la ciudadanía a legitimar esa posición mediante el sufragio. Es algo que hemos visto descarnadamente durante estos años de crisis, con las medidas anti-sociales y pro-sistema financiero que se han tomado, contraviniendo todas las promesas y programas electorales, y dejándonos ante una alternativa parlamentaria que sólo ofrece más de lo mismo. Todo ello perfectamente validado por el entramado legal. Es por eso que la mera reforma electoral o esa indefinida “revolución ética” que piden algunos no sólo son insuficientes, sino que se muestran superfluas, pues no tocan un ápice de la estructura del sistema (la que vincula desigualdad social con representatividad política) y dan un diagnóstico erróneo del origen del problema, que es sistémico y estructural, no de falta de valores éticos de algunos individuos.

Frente al mandato representativo, una verdadera democracia sólo puede establecerse, en el aspecto jurídico, desde el mandato imperativo. Este tipo de mandato establece que es el organismo popular de base, fundado sobre la libre asociación (llámese éste como se prefiera: asamblea, comité, consejo, etc.), el que delibera y decide sobre las medidas a tomar, enviando a su delegado a la asamblea de representantes con unas directrices claras sobre cómo debe actuar, negándole la independencia y convirtiéndolo, ahora sí, en mero representante de la voluntad popular de base. El delegado no tiene mandato más que para representar lo que sus electores le hayan establecido, impidiendo la apropiación de la representación a manos del representante que hoy sufrimos. El mandato imperativo se complementa, reforzando su carácter democrático, con la revocabilidad del cargo designado en cualquier momento que el organismo popular de base considere defraudada su confianza. Ello impide el atrincheramiento del representante en su cargo y la enajenación de éste a la voluntad popular. Así pues, mandato imperativo más revocabilidad permanente de los cargos designados son los dos elementos jurídicos claves para acercar verdaderamente la palabra democracia a su significado semántico: gobierno del pueblo.

Hay que decir que este sistema no es una utopía, en el sentido de no realizable en el momento de su enunciación, sino que ha sido probado y establecido en determinados periodos históricos en ciertas partes del mundo. Precisamente, por ejemplo, este año se cumple el 140 aniversario de la proclamación de la Comuna de París.

No obstante, el que la gran masa de la población, a través de sus organismos de base, elabore, delibere, decida, legisle y ejecute sobre las cuestiones públicas implica que ésta población tenga los conocimientos y el tiempo necesario para dedicarse a tales tareas, las que verdaderamente la hacen merecedora del término de ciudadanía. Ello, por supuesto, no es concebible en las actuales condiciones sociales y económicas de división de la sociedad en clases y desigualdad, sino que la premisa fundamental de esta verdadera democracia es la transformación de la estructura socioeconómica establecida. Esta democracia presupone, entre otras cosas, otra lógica económica y una reducción tan amplia de la jornada de trabajo que, simplemente, es inconcebible bajo el sistema capitalista. Es por ello por lo que una democracia verdadera y consecuente sólo puede ir de la mano de la revolución social.

Félix D.


lunes, 1 de agosto de 2011

Terminología, intereses e imperialismo

El artículo “Terminología, intereses e imperialismo” fue elaborado para el número Uno de “Fanzine Zamora”, órgano de propaganda en el que trabajan algunos compañeros de la Asamblea Popular y la Acampada Zamora del 15M. Con el permiso de su autor, el compañero S. Fontano, lo publicamos en Espacio Rojo entendiendo que dicho artículo sirve para luchar contra la fraseología interclasista con la que nos bombardea la burguesía para justificar, en el campo de las ideas, el sistema de la esclavitud asalariada.
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Terminología, intereses e imperialismo

Asumimos conceptos como válidos sin haberlos analizado. Entendemos definiciones como correctas sin planteárnoslas porque nos vienen dadas socialmente. Otorgamos mecánicamente a las palabras una neutralidad que no existe, una inocencia terminológica carente de objetividad pues las palabras, los conceptos, la lengua, es producto genuino de los sujetos, inyectando inevitablemente a todo concepto unos determinados intereses sociales, inherentes a una sociedad dividida en clases.
neutralidad, la abstracción, la falsa heterogeneidad siempre fomentada desde las instancias del Poder, que encierra realmente el sectarismo ideológico del individualismo vulgar que doblega nuestra libertad colectiva, solo sirve a las clases dominantes de cada época, que intentan hacer pasar sus intereses concretos por los intereses colectivos de la mayoría oprimida, que debemos aprender que nuestra situación social no puede cambiar y que es necesaria para que todo vaya bien. (Un buen ejemplo, la inyección millonaria del Estado a la banca mientras casi 5 millones de proletarios estamos en el paro) Y así ocurre que el opresor presenta sus leyes, su economía, su policía, sus ejércitos… como organismos neutros que representan a toda la sociedad, al igual que sucede con su sistema cultural y filosófico que encuadra nuestras expresiones y nuestro pensar dentro del limitado marco de la democracia vertical que padecemos hoy día.Las ideas dominantes tienden a la parcialización de problemas universales. A presentar válvulas de escape individuales a problemas colectivos. A compartimentar las relaciones sociales que interrelacionan a toda la población con el objetivo de asfixiar y anular cualquier tipo de respuesta colectiva organizativa, política y social como pueblo o como clase ante el orden económico existente.

Quizás uno de los ejemplos más sangrantes de esta alienación es la referente a los conceptos que hemos asumido en torno a la explicación de las relaciones de producción a escala internacional: Primer Mundo y Tercer Mundo, explicación dual de una misma realidad, el sistema imperialista mundial. Se divide y se disocia algo que está unido por un entramado de relaciones económicas, políticas y militares, para así poder mantenerlas. Se presenta de forma separada a los Estados imperialistas, a los países ricos, como un Mundo maravilloso y civilizado y a los países oprimidos como un Mundo de famélicos y bárbaros sobre los cuales la bondad del Primer Mundo recae en forma de ayudas al desarrollo, misiones religiosas, cascos azules y otras caridades varias que descienden desde los cielos del Bienestar para soliviantar el endémico e “inexplicable” malestar de los pobres. Se descarga cualquier tipo de culpabilidad de un sistema social impuesto mundialmente, como es el régimen de producción capitalista que desde finales del s. XIX entró, sin posibilidades de retorno, en su fase imperialista.

Y así resulta que el precio de los combustibles y el del pan. El descenso del salario de un proletario alemán, zamorano o egipcio y las subvenciones a los sindicatos oficiales. Los bombardeos de la OTAN con uranio empobrecido en Libia y las campañas propagandísticas de UNICEF. La guerra sin cuartel del Estado fundado por Gandhi contra los obreros y campesinos revolucionarios en India y los palos de los Mossos a los acampados en la Plaza de Catalunya. Las ayudas de la Unión Europea- esa Federación de Estados Parasitarios- a los capitalistas griegos, portugueses o irlandeses y las migraciones en masa de obreros africanos a Europa. Todo ello está necesariamente, interrelacionado de uno u otro modo.

El imperialismo, como fase superior del capitalismo, se caracteriza porque la primacía económica no reside en la exportación de mercancías, sino en la exportación de capitales. El capital financiero se funde con el industrial, se generan los monopolios que convierten a la libre competencia en su contrario y conforman a los Estados burgueses en Estados monopolistas que deben controlar y planificar política y militarmente el crecimiento y el beneficio de los capitalistas nacionales con vistas a competir con el capital de otras naciones. Con ello aumentan las contradicciones entre los países: una minoría de Estados imperialistas frente a una mayoría de países oprimidos. Y una competencia por una cuota del mercado internacional entre los propios Estados imperialistas. Es decir, guerras diplomáticas y militares por conquistar los mercados, las materias primas y la fuerza de trabajo.

Esto lleva aparejado la proletarización de las masas. La apropiación cada vez mayor de la producción por parte de unos pocos se contradice con que esta producción es social y cada vez participa de ella más y más población. La acumulación de capitales por parte de una minoría hace descender a los pequeños patrones, a los campesinos y a los profesionales al duro sector social de los esclavos asalariados en donde convivimos millones de esclavos peleando entre nosotros por poder ser explotados. Aumentan las contradicciones sociales en todos los países porque cada vez son más claros los dos antagonistas que conviven en la sociedad: los dueños de los medios de producción de un lado y los desprovistos de ellos por otro. Esto genera la crisis de la vieja democracia parlamentaria que tiende al corporativismo y la reacción otorgando cuotas de poder a los sectores sociales que se aprovechan del imperialismo y recortando derechos políticos y sociales a las hondas masas del pueblo trabajador. (Las sucesivas reformas laborales, las leyes de excepción contra los inmigrantes o la Ley de partidos, son claros ejemplos de esta tendencia social reaccionaria)

El imperialismo reproduce en una escala internacional lo que el capitalismo primitivo hace en las economías nacionales. La clase obrera está sometida a vender su fuerza de trabajo a quienes son dueños del capital industrial. Los pueblos del Mundo están sometidos a quienes son dueños del capital financiero. Estas son al fin y al cabo las dos patas sobre las que se sostiene el capitalismo internacional y sobre las que se ha asentado lo que de forma cínica se llamó Estado del bienestar: la explotación de la fuerza de trabajo en la Metrópolis y la explotación de los recursos materiales y humanos de los pueblos oprimidos. En definitiva, la apropiación privada de la producción social.

Y desde esta base el capital industrial y financiero genera una política, una cultura y una ideología que es la superestructura social, trasladada a nuestro pensar en forma de una jerga impuesta por la educación vigente y que nos recuerda, si logramos salir de ella y adquirir una conciencia crítica sobre la realidad material existente, que la democracia de los grandes financieros no busca la libertad, sino la dominación.

La estructura económica y política mundial es la sistematización de la violencia para los oprimidos y de la paz para los opresores. Unos sufrimos el paro, la miseria, el hambre, las guerras, las migraciones forzosas, la muerte y la represión. Otros gozan del bienestar mantenido sobre los que estamos abajo. Son las dos almas del sistema. Democracia para un sector minoritario de la población nutrido de burócratas, rentistas, militares, burgueses y liberados sindicales que solo puede proyectarse hacia la mayoría trabajadora en forma de dictadura y de imposición de los intereses sociales estructurados en Estado.

El lenguaje, los conceptos encierran intereses. Es inevitable y natural bajo el orden actual. Los de abajo podemos asirnos de los conceptos acordes con nuestros intereses como pueblo sometido a unos cuantos tiranos, adquiriendo conciencia de nuestra posición social y desarrollando las contradicciones del imperialismo para solucionarlas en una nueva sociedad de nuevo tipo con una nueva base económica. O podemos conformarnos como hasta ahora y actuar para atenuarlas intentando volver al pasado para que esas contradicciones acaben reproduciéndose antes o después.

S. Fontano
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