Línea Proletaria

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martes, 26 de marzo de 2013

Reconstitución y movimiento juvenil. Aporte al combate ideológico (JCA-JCZ); 1ª parte



 A continuación iniciamos la publicación, por partes, del documento conjunto de la JC Almería y la JC Zamora en torno a la lucha ideólogica en el seno del movimiento juvenil comunista del Estado español. El documento puede descargarse en pdf desde aquí.
 
 RECONSTITUCIÓN Y MOVIMIENTO JUVENIL. APORTE AL COMBATE IDEOLÓGICO

En estas semanas se desarrollan los Congresos de las dos organizaciones mayoritarias del movimiento juvenil comunista en el Estado español, la UJCE y los CJC. Éstos se desarrollan en medio de la crisis económica que, por ser elemento fundamental en el esquema político del sector hegemónico en nuestro movimiento, permite acelerar en cierta medida el proceso de deslindamiento ideológico en el seno de la vanguardia, facilita concretar discurso y situar a cada cual en el lado que le corresponde, más allá de las consignas que sitúan unos u otros en los albores de su propaganda. En nuestro movimiento hace algunos años que se denota un leve reposicionamiento hacia la izquierda, junto al que se desarrolla cierta madurez que permite desenvolver el debate ideológico. Algo muy positivo dada la larga travesía de parálisis ideológica y de censura política que hemos atravesado, centrada en hurtar la lucha de dos líneas a las bases de las organizaciones y ocultar a la clase obrera las disensiones dentro del movimiento comunista. Limitando la contienda a pequeñas escaramuzas más cercanas a la diplomacia burguesa, urdida con secretismo y entre direcciones, que a la lucha ideológica abierta que ha de ser tarea de todo el movimiento, pues sólo de ésta, y no de conferencias unitarias (pues el debate no puede limitarse a ser la representación teatral de la unidad premeditada), pueden salir las bases de unidad partidaria que permitan acometer la tarea de reconstituir el Partido Comunista.
No obstante en nuestro movimiento aún hay una mayoría de camaradas que ven en el debate, en la crítica y la autocrítica un perjuicio para el movimiento y prefieren pasar de puntillas sobre ciertos temas y cerrando filas cada vez que se enfrentan a una lucha de éstas características, algo bastante impropio, como nos enseña la experiencia, a través del largo proceso de constitución del primer movimiento político revolucionario de nuevo tipo de la historia:

 “Unas palabras más dirigidas a los adversarios de la socialdemocracia. Con muecas de alegría maligna siguen nuestras discusiones; procurarán, naturalmente, entresacar para sus fines algunos pasajes aislados de mi folleto, consagrado a los defectos y deficiencias de nuestro partido. Los socialdemócratas rusos están ya lo bastante fogueados en el combate para no dejarse turbar por semejantes alfilerazos y para continuar, pese a ellos, su labor de autocrítica, poniendo despiadadamente al descubierto sus propias deficiencias, que de un modo necesario e inevitable serán corregidas por el desarrollo del movimiento obrero. ¡Y que ensayen los señores adversarios a describirnos un cuadro de la situación efectiva de sus "partidos" que se parezca, aunque sea de lejos, al que brindan las actas de nuestro II Congreso!”[1]

Una radiografía breve del movimiento juvenil comunista

La UJCE, como organización juvenil del PCE integrada en Izquierda Unida, viene postergando una crisis organizativa propiciada por la contradicción entre la ideología que dice defender (el marxismo-leninismo) y la posición política que ocupa en la lucha de clases (más allá de la voluntad militante, y como iremos desgranando, sostiene al capital al formar parte de IU). Nuestra expulsión colectiva en mayo de 2012 o la reciente carta del camarada secretario provincial de UJCE en León[2], aunque desde distintas posturas, evidencian esta crisis, mucho más profunda que los parches unitarios que, a prisa, ha colocado la organización en algunas regiones. Podemos señalar en la UJCE a una derecha oficial, cuyas señas de identidad son la defensa de IU, la Tercera República y la democracia participativa, y que, junto a su construcción sindicalista-economista del movimiento político (en su forma más laxa), son las patas del discurso oficial que sustancia nuevamente las tesis propuestas por la dirección para su XII Congreso[3].
 Al lado de este sector se sitúa el centro, que ocupa alguna que otra posición acomodada en la organización y cuya crítica se encuentra salteada entre algunos elementos del discurso oficial (IU, Tercera República) pero no logra engarzar una crítica radical y coherente con la base ideológica de la UJCE (la acumulación de fuerzas desde el sindicalismo que, por otra parte, unifica a todo el campo revisionista) por lo que aún se debate si organizaciones como el PCE son válidas para la clase obrera en la lucha por la emancipación social. Cabe un tercer sector en la UJCE, el de una izquierda formada por algunos colectivos y elementos individuales que critican al conjunto, esto es: a la propia organización (a la que ven ya como irrecuperable) y (lo que tiene más enjundia) al centro de su línea política (esa acumulación de fuerzas desde los “frentes” económico-políticos de la clase).
Con este resumen sintético hemos de señalar que, por fuerza, estos “sectores” no son compartimentos-estanco: En primer lugar porque estamos hablando de una sola organización. En segundo, por el enorme grado de confusión ideológica y política existente en todo nuestro movimiento.  
Entre los dos primeros sectores descritos se encuentra el potencial fraccionamiento en la UJCE. El primer sector, la derecha, rehúye el frente a frente sobre el debate ideológico y político y en su particular visión de la lucha teórica, cuando se trata de autodefinirse como “marxista-leninista”, se limita a reclamar al KKE como su referente.[4] Aunque a la vez se desgañita por defender a una estructura política (IU) que, en palabras de su coordinador general (al cual apoya la UJCE) es la Syriza española[5]. El centro por su parte, ve en el KKE el modelo de partido comunista y comprende que el PCE no cumple sus características. No obstante se mantiene, por sus propias contradicciones, en las siglas históricas. Es a este sector al que principalmente acude CJC[6] luciendo, entre otras, sus credenciales selladas por el partido de Aleka Papariga[7]. La carta mencionada del camarada de León sirve para adelantar la forma en que puede cristalizar esta situación.
Los CJC no pueden ocultar cierto crecimiento cuantitativo, si bien pocos meses después de la integración de UJC-M se puso en marcha la expulsión de sus cuadros (hasta la reciente declaración de UJC-M invalidando el proceso unitario[8]), algo que quizás ponga en entredicho aquella “validez” del análisis que “el desarrollo de la realidad material” nos iba a demostrar (los camaradas madrileños, justificando la unificación, acentuaban que el PCPE es el núcleo desde el que reconstituir el partido revolucionario[9]). En lo teórico-político habrá que ver como los camaradas de CJC interiorizan la autocrítica explicando a la vanguardia y a las masas de la clase obrera el porqué de su anterior línea oportunista (como los camaradas caracterizan a esa línea cuando emana de la UJCE) del “frente de izquierdas”[10] complemento de su propuesta republicana que situaba una etapa intermedia entre dictadura del capital y dictadura del proletariado. La situación en CJC viene marcada por cierta tensión organizativa, aunque a corto-medio plazo las juventudes del PCPE esperan que los sectores críticos de aquella converjan en sus filas. No obstante en esta organización también existen elementos críticos, sino directa y abiertamente con la propia línea del PCPE-CJC, si con la asunción cerril por parte de sus direcciones de toda la estrategia y la práctica proveniente de Grecia, aun cuando da muestras evidentes de sus limitaciones. Pero sobre el caso heleno argumentaremos más adelante.
En todo este panorama, al que hay que unir el surgimiento de nuevas organizaciones a la izquierda de estos grupos mayoritarios, se viene desarrollando la lucha ideológica y política entre posiciones en el seno del movimiento juvenil. Ya en 2011 la Escuela Unitaria de Madrid (más allá de ser un refrendo de la unidad, ya extinta, entre CJC y UJC-M) sirvió para demostrar el distanciamiento de la dirección de la UJCE con respecto al resto del movimiento. Y también con buena parte de sus bases (en aquella ocasión la JC Almería participó activamente en el encuentro, aunque no como organizadora. Además hubo gran cantidad de camaradas de otros colectivos de la UJCE que participaron en el mismo). Ahora en 2013 la sucesión de textos de CJC así como varias cartas individuales de militantes de CJC y UJCE, y la ya mentada declaración pública del grupo de la anterior UJC-M, han dado mayor fuerza al debate.


[1] Lenin, “Un paso adelante, dos pasos atrás” (1904).
[2] Nos referimos a la Carta firmada por el Secretario Provincial de la UJCE en León fechada en 11 de febrero de 2013, en la cual éste dimite de sus responsabilidades en la UJCE y pide el ingreso en CJC. Sobre nuestra expulsión, de Almería y Zamora, de la UJCE ya dimos cuenta en junio del pasado año:
[3] La visión del sector “oficial” con respecto de la teoría, de la lucha de dos líneas y del movimiento comunista en general queda bien recogida en sus explicaciones sobre nuestra propia expulsión, en la no asistencia a la Escuela Unitaria de 2011 o, más recientemente, en la estridente y folclórica carta firmada por su secretario general (publicada en la red) destinada a la dirección de CJC: El S.G. se imbuye, cómicamente, de espíritu “soviético” para rechazar ¡precisamente! aquello en lo que se forjó el bolchevismo: la lucha ideológica en el seno de la vanguardia.
[4] UJCE. Informe Político del Comité Central de los días 25 y 26 de agosto de 2012.
[5] “Ésta es la Syriza española, no hay que buscarla fuera”, Cayo Lara; tras ser reelegido coordinador federal de Izquierda Unida en diciembre de 2012: http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article45200
[6] Bajo el nombre “Ante el XII Congreso de la UJCE” CJC viene publicando en su órgano, Tinta Roja, una serie de textos sobre sus diferencias con la UJCE.
[7] En 2011 el KKE comenzó su descarga política contra el PCE e IU, lo cual, por supuesto, es totalmente legítimo. A esta escenificación se le unieron las críticas desde la FSM y el PAME a CCOO. En los últimos tiempos el KKE ha encabezado la protesta oficial de multitud de organizaciones del “Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros” porque el PCE vaya a albergar su próximo encuentro.
[8] “Comunicado de ex-militantes de la UJC-Madrid y los CJC ante la NULIDAD del proceso de unidad con el PCPE-CJC”
[9] En la “Carta de la UJC-Madrid al Movimiento Comunista de España ante la culminación de su proceso de unidad con los Colectivos de Jóvenes Comunistas” fechada en agosto de 2012, los camaradas se explican: “Nuestra decisión de iniciar un proceso de unidad con los Colectivos de Jóvenes Comunistas respondía a un análisis desarrollado en nuestro último congreso y explicado públicamente en nuestro comunicado en el que se anunciaba nuestra ruptura con el PCE y la apertura del proceso de unidad con la estructura PCPE-CJC. A día de hoy podemos afirmar que el desarrollo de los diferentes hechos en el seno del Movimiento Comunista nos han demostrado que este análisis y nuestras posteriores conclusiones eran correctas.”. A finales de 2012 ya se había iniciado, dentro de los CJC, el proceso contra los camaradas que provenían de UJC-M. 
[10] En el segundo texto de los antes mentados uno de sus epígrafes se titula “Las “victorias” pírricas del Frente de izquierdas y el reformismo”. En él esperábamos, precisamente, una autocrítica sobre el “Frente de Izquierdas” del PCPE y CJC. Sin embargo tan sólo se hacen referencias al PIE, a IU y a sus integrantes.

lunes, 18 de febrero de 2013

Un ejemplo de dictadura capitalista: El desahucio

En una sociedad en la que, cuando todo va bien, buena parte de la población salta de día en día a base de anti-depresivos, el suicidio parece haberse sustanciado como una salida normalizada a los tiempos de crisis. Así, la prensa es salpicada cada día con algún asesinato cocinado a fuego lento en el cual el sistema judicial, las fuerzas represivas, el capital financiero y los recaderos del parlamento se han combinado con la precisión de un reloj suizo para que un obrero inmigrante, una parada o una pareja de jubilados acaben apretándose ellos mismos la soga que la dictadura del capital puso a su cuello.
   La democracia del capital es una apisonadora imparable. Y su marchar no puede retenerse por nada ni por nadie. Esto nunca fue de individuos, sino de clases sociales. Por eso el pistolero a sueldo del Estado, el pobre director de una sucursal o el advenedizo parásito de un partido de orden (del PP, PSOE, UPyD…) no son más que la representación personalísima de unos intereses sociales, de una clase social y sus actos no pueden concebirse como un problema de actitud moral (sólo un cura embriagado puede pensar así) sino como una consecuencia racional del régimen capitalista.
Aunque la razón de ser, entendida como necesidad, del capitalismo cada vez se ahoga más en su carácter irracional. Hay muchos signos de esa podredumbre histórica que a cada paso reclama más y más la reconstitución de los instrumentos de la Revolución Socialista: que las crisis del capital se produzcan por sobreproducción; que, en conjunto, los trabajadores del Mundo sean cada vez más pobres; son sólo un par de muestras.
Pero en estos inicios de 2013 marcados por una marea de suicidios con domiciliación bancaria el mejor ejemplo del anacronismo de la dictadura del capital lo vemos en las tribunas parlamentarias donde se expresan los representantes de la clase dominante: La PAH, a nivel estatal, pone en marcha una ILP en torno a la dación en pago. Esto lleva a una compañera a compadecer en el Congreso para exponer los puntos de la ILP y llamar a los señores diputados a que tengan en cuenta a los cientos de miles de desahuciados en el Estado español. Sus señorías le llaman al orden, le piden que no amenace y que pida disculpas a la banca. 
Nunca a la casta política podremos agradecerle sus momentos de sinceridad en los que sus palabras concuerdan con los intereses reales que representan y en los que hacen propaganda, inconscientemente, sobre la caducidad del parlamentarismo burgués, en el cual sólo departen sobre democracia los explotadores de trabajo ajeno; pero nunca los explotados.
Mismamente en Zamora, en estos días se ha producido una oleada de simpatías con la situación del compañero Miguel y su familia. El caso es a estas alturas más que conocido a nivel local, pero un repaso sobre cómo la democracia burguesa atropella al proletariado nunca está de más: El banco Banesto, cuyo presidente es Antonio Basagoiti (ex presidente de Unión Fenosa, fundador de Iberdrola y el Banco Hispánico Americano…; padre del ínclito presidente del PP vasco), y que pertenece al Grupo Santander de los Botín, pretende subastar la vivienda de Miguel por retrasos en su cuota hipotecaria de 3.000 euros. Este compañero era obrero soldador hasta que tuvo un accidente laboral que le dejó un 70% de minusvalía, pero que ni mucho menos aplacó sus ganas de luchar por los suyos. En al menos tres ocasiones los representantes de Banesto han rechazado cualquier tipo de negociación sobre la dación en pago de la vivienda, el mal menor para este colombiano y su familia.
El 13 de Febrero la PAH convocó una concentración en la cual varias compañeras y compañeros ocuparon la oficina de Basagoiti-Botín en Zamora. En torno a 100 manifestantes esperaban a fuera. Pronto llegaron más de una decenas de tipos con pistola y encapuchados. Eran policías. A los compañeros que ocupaban la oficina los amenazaron con llevarlos al calabozo. Los obligaron a salir. A fuera un pistolero empujó a un hombre con problemas de salud que se desvaneció ante la oficina. La policía decidió que allí molestaba e intentó levantarlo en volandas. Sólo la presión de los presentes hizo que quienes representan el monopolio de la violencia del capital reculasen y se situasen, como buen destacamento armado de la patronal, en la puerta de la entidad bancaria. El derecho burgués siguió mostrando su inutilidad para con el proletariado. La íntima relación en “libertad” que el idealismo liberal dicta que ha de regir entre el Banco y su cliente fue actualizada. Miguel sólo podía hablar con la policía, a la cual estuvieron dando indicaciones durante toda la mañana un par de señores engominados a los que seguramente no afecte la reestructuración de la banca. Por cierto, mientras todo esto ocurría se anunciaba en asamblea el asesinato de ingeniería social de otro desahuciado, esta vez en Alicante.  
Finalmente (en cuanto al día 13) el régimen social volvió a dar una última muestra de su decaimiento. Mientras la PAH recogía firmas frente a la sucursal se iniciaba a varios metros el desfile de “el entierro de la sardina”, certificando el carácter carnavalesco de la marca España. Una fiesta que fue pagana y de protesta frente al poder dominante se convierte con el capitalismo en una marcha más del circo de la burguesía que insiste en gritar tout va bien mientras hunde en la miseria al pueblo trabajador.  
Sobre estos días como concreción de la actuación general y lógica de la clase dominante sobre los explotados hemos de concluir una enseñanza que no es nueva pero sí anuncia lo Nuevo: con el capitalismo no caben componendas de ningún tipo. Negociar con el capital, que políticamente significa acudir a reformas o a cuidar de la gestión “sana” de sus instituciones nada aporta al proletariado.
La historia de la Revolución muestra numerosos ejemplos que evidencian que, a lo sumo, la única negociación posible con el Estado burgués es la de negociar sus condiciones de rendición. Suena radical, porque así debe ser. A ese punto, hoy lejano, en que sea la clase obrera la que marque las reglas del juego se llega constituyendo los organismos de la Revolución, el partido comunista (como movimiento revolucionario organizado) y las estructuras del Poder Revolucionario (como ejecutorias de la democracia de los trabajadores), las únicas que pueden enviar al capital y su corporeidad al fondo de la irracionalidad para hacer real la única democracia para los trabajadores posible, la dictadura del proletariado. Será con ésta con la que pueda institucionalizarse la emotiva frase del revolucionario, aunque de otra época, Robespierre:
“Castigar a los opresores de la humanidad es clemencia, pero perdonarlos es barbarie"
Juventud Comunista de Zamora 
Febrero 2013

sábado, 2 de febrero de 2013

(ER 23) Educación y lucha de clases (II)



 Publicamos la segunda y última parte del artículo "Educación y lucha de clases"




Recortes y movimiento

            Repasados los pilares de la educación, que no son otros que los formados por el bloque hegemónico o bloque histórico, utilizando términos gramscianos, bajo la forma concreta de la dictadura del capital en España, no podemos por menos de ir seguidamente a lo que se está sustantivizando como movimiento estudiantil en el Estado español, que es a fin de cuentas la exposición en términos educacionales y estudiantiles de los programas políticos que imperan en el movimiento obrero y de “izquierdas”. 

La “batalla” contra las medidas gubernamentales se está desarrollando cual cruzada en defensa de la “educación pública”. Claro está que la burguesía representada por el PP tan sólo busca situar en peores condiciones al conjunto de la clase obrera y que las medidas implementadas van en la senda de generar, entre las masas proletarias, más exclusión social que será resultado de hacer descender el valor de la fuerza de trabajo a base de decretazos. Pero enfrentar estas medidas señalando estas luchas de resistencia como aglutinadoras de “acumulación de fuerzas” de “movimiento revolucionario” (salvo que haya “revolucionarios” que realicen una práctica diferente de la encaminada a crear u organizar movimiento (6) de “revolución”) es estrellar la Revolución contra la misma experiencia de la Revolución Proletaria Mundial, la única fuente de práctica revolucionaria con la entidad suficiente como para poder extraer enseñanzas de ella. 

            No ya las organizaciones revisionistas en el seno del movimiento comunista, sino todos aquellos grupos pseudo-trotskistas y anarcosindicalistas, encuentran su unidad en la defensa de la educación pública y en la propaganda por alguna especie de “Educación popular” que, en primera o última instancia, delega la cuestión educativa al Estado burgués. 

            Incluso desatendiendo que las reformas apuntalan al sistema en su conjunto y que las luchas parciales sólo pueden ser aprovechadas por el proletariado revolucionario una vez está constituido, en marcha, el movimiento revolucionario organizado que es el Partido Comunista, la mera reclamación de una “Educación Pública al servicio del pueblo” o “un modelo de educación al servicio de la comunidad educativa y los sectores populares”, aunque se mezcle con la consigna “socialista” solo sirve para incitar a pensar que puede existir una educación desligada del sistema productivo y, consecuentemente, que puede existir “educación para todos” cuando la producción y el Estado están al servicio de una clase social. A estos efectos el marxismo ya hubo de delimitar campo en su proceso de conformación frente a las teorías del socialismo reformista:

“Eso de "educación popular a cargo del Estado" es absolutamente inadmisible. ¡Una cosa es determinar, por medio de una ley general, los recursos de las escuelas públicas, las condiciones de capacidad del personal docente, las materias de enseñanza, etc., y, como se hace en los Estados Unidos, velar por el cumplimiento de estas prescripciones legales mediante inspectores del Estado, y otra cosa completamente distinta es nombrar al Estado educador del pueblo! Lo que hay que hacer es más bien substraer la escuela a toda influencia por parte del gobierno y de la Iglesia. Sobre todo en el imperio prusiano-alemán (y no vale salirse con el torpe subterfugio de que se habla de un "Estado futuro"; ya hemos visto lo que es éste), donde es, por el contrario, el Estado el que necesita recibir del pueblo una educación muy severa. Pese a todo su cascabeleo democrático, el programa está todo él infestado hasta el tuétano de la fe servil de la secta lassalleana en el Estado; o -- lo que no es nada mejor -- de la superstición democrática; o es más bien un compromiso entre estas dos supersticiones igualmente lejanas del socialismo.” (7)

Las mismas señas de identidad del comunismo, como ideología revolucionaria, que no hacen más que sintetizar la experiencia histórica, van en la dirección de señalar que para hacer bascular cualquier parcela de la realidad del lado de la Revolución es necesaria la transformación del conjunto de la sociedad, desde sus bases materiales, quedando obsoleta, en aras de la revolución socialista, cualquier fórmula reformista o que pretenda ver en la “educación” por sí sola, el sostén de la nueva sociedad:

“La teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado. Conduce, pues, forzosamente, a la sociedad en dos partes, una de las cuales está por encima de la sociedad (así, por ej., en Robert Owen).
La coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria.” (8)

Este último es un problema de las teorías libertarias y utopistas sobre la educación que por estar ligadas con la concepción burguesa de la educación tuvieron gran acogida en el movimiento espontáneo del 15M. En el sentido de parcializar los problemas que acucian a las masas explotadas, esas teorías encuentran su nexo con las reformas que propone el revisionismo en sus distintas formulaciones.
Cerrando nuestro debate en torno a la educación y los movimientos sociales hay que resaltar una contradicción nada desdeñable. Para aquellas organizaciones que el sistema educativo (bajo las relaciones sociales capitalistas) se torna en fuente de “movimiento revolucionario” (bien por la defensa de lo público, bien porque “en buenas manos” sirva al pueblo…) la ideología revolucionaria, además de entenderse de forma simplista como un agregado de libros y obras para rellenar estanterías, como mucho, ocupa un papel eminentemente secundario en la construcción del movimiento revolucionario. Sin embargo para aquellos que enmarcamos al sistema educativo en unas condiciones concretas, las del capitalismo, y señalamos que la educación social sólo puede constituirse para servir a los explotados si éstos instauran su régimen social (dictadura revolucionaria del proletariado) la teoría ocupa el núcleo primerizo y central del proceso revolucionario pues sólo con ésta puede el comunismo configurarse como movimiento práctico, como actividad práctica humana que instaure unas bases sociales nuevas para hacer nueva también a la educación.

Juventud Comunista Zamora
Enero 2013

NOTAS
  6. C. Marx, “Tesis sobre Feuerbach”
  7. Entrecomillamos “revolución” porque no hemos entrado a valorar lo que las distintas corrientes oportunistas denominan de tal modo.
  8. C. Marx, “Crítica al programa de Gotha”