Línea Proletaria

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viernes, 28 de septiembre de 2012

Cuestión de razones

Tomamos este artículo del Número 13 del "Ni Un Paso Atrás" de la Plataforma Antifascista de Zamora en el cual se hace una crítica de aquellos programas políticos que toman la "razón" en abstracto y observan la realidad de forma subjetivista eliminando de la misma cualquier rasgo material que nos permita comprender, de forma objetiva, las contradicciones que atraviesan a la sociedad y, consecuentemente, la única salida posible a las mismas.

Cuestión de razones


Ante las situación económica y social declinante que nos lleva poco a poco a la miseria progresiva, algo que lleva intrínseco el capitalismo, se producen movimientos sociales de masas que intentan frenar esta situación (tenemos desde hace más de un año el ejemplo del 15M). Tanto la clase obrera como la clase media que se ve proletarizada empiezan a realizar cada vez más acciones en la vida pública. Así se puede ver como cada vez más gente se involucra en manifestaciones, aunque no estén promovidas por referentes sindicales, ya que a raíz de la crisis, tanto económica como política, se han creado diferentes colectivos que reclaman de una u otra manera un cambio en el sistema. Y es en estos colectivos donde parte de la clase obrera cree verse representada ya que en la mayoría de los discursos se promueven cambios para la sociedad.
Es común encontrar en estos nuevos colectivos y en los partidos políticos que intentan vincularse a parte de los movimientos sociales, unos patrones que se repiten en los discursos, que son el reflejo de su ideología.  Algunos optan por ensalzar la razón como el eje central para levantar una nueva sociedad. Algo que no es nada nuevo, pues en el siglo XVIII o “Siglo de Las Luces”, la incipiente burguesía, preparando su ideología para su gran época, ya pensaba que la razón, junto con la verdad y la justicia concebidas de forma absoluta, resolverían todas las contradicciones sociales.
Como una vuelta al pasado, se vuelve a intentar que esa razón absoluta, ajena a las relaciones sociales y que despoja a la realidad de su base material, sea la que nos salve de esta situación declinante del capital.  La razón no es más que un producto del cerebro, de la naturaleza del ser humano, al igual que la imaginación, por ello está condicionada por la ideología que nos imponen. Para que la razón pudiera cambiar algo, el educador que nos educa (la sociedad) tendría que ser educado , es decir, tendríamos que tener un referente ideológico fuera de las manos del imperialismo. La razón es un medio, y no un fin, necesario para la lucha revolucionaria del proletariado.
Otro discurso dominante que se une al anterior es el interclasista, que no reconoce las diferentes clases sociales, tratando a todas las personas como ciudadanos  de un lugar llamado mundo sin dejar ver las diferentes condiciones que se reproducen en la sociedad, la diferencia tanto cualitativa como
cuantitativa de ser patrón a ser obrero. Y sin embargo es casi un recurso literario hablar en el marco del interclasismo de la clase política, como si esta sí que fuera una clase social. Los políticos en todo caso son los representantes de los intereses de la clase dominante, de la burguesía, mientras los intereses de los proletarios aún no se ven representados, que solo se verán cuando ellos mismos ejecuten su programa revolucionario.
Este tipo de interclasismo deriva en la meritocracia y el tecnocratismo. Por un lado una intenta justificar que “el que tiene algo en la vida” es porque “se lo ha ganado”, donde los buenos gobernantes serían los que han sido consecuentes con la ética del esfuerzo (caso de Amancio Ortega). Mientras la tecnocracia defiende que el gobernante sea el mejor preparado para ello (al igual que Platón ponía a los filósofos como los mejores gobernantes, y tomarlo como referente, mecánicamente, sería volver al siglo IV a.C). Ninguna de las dos reconoce ni las distintas condiciones en las que viven las clases sociales, ni la misma lucha de clases. El obrero siempre se va a esforzar y su esfuerzo, entendido como fuerza de trabajo no como empeño que se pone a una labor, quedará en manos del capitalista. Por tanto, los proletarios sobreviven gracias a su esfuerzo y lo que está seguro es que no llegarán a ser gobernantes en una Republica democrática burguesa, que es lo que defienden, en el mejor de los casos, estos movimientos.
  Hay que dejar claro que las condiciones materiales, es decir, las económicas y sociales, son la base de la sociedad. Condicionan el modo de pensar, pues es de donde se levanta toda la estructura social. De ahí que el modo de producción determine las condiciones políticas e ideológicas. Como los medios de producción están en manos de una clase, la burguesía,  la ideología que domina en la sociedad es la ideología burguesa heredera de la vieja burguesía del siglo XIX. Solo la conformación de un movimiento obrero revolucionario permitirá que la razón acompañe a los oprimidos del mundo como medio para su liberación de las manos del imperialismo.

viernes, 22 de junio de 2012

Sobre la expulsión de los colectivos de Almería y Zamora de la UJCE


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Desde unos meses para aquí la dirección de la UJCE viene preparando la expulsión de los colectivos de Almería y Zamora. El proceso se ha ido alargando en el tiempo no porque la decisión no estuviese tomada (de hecho está decidida de antemano previamente a las formalidades del Comité Central de Mayo), sino porque la dirección de la UJCE se encuentra debilitada y desorientada ante la nueva tesitura política y social y ha tenido que peregrinar por gran parte del mapa político del Estado a fin de “atar todo” antes de promocionar entre las bases el ataque contra nuestros colectivos. Esta atadura no consiste en otra cosa que la de intentar crear una especie de “cordón sanitario” contra el peligro bolchevique, buscando un cobarde “pacto de no agresión política” con camaradas de otras organizaciones para que no se genere un debate teórico y político profundo que perjudicaría al revisionismo de la UJCE, demasiado empantanada en el organicismo y en su inexorable camino hacia la derecha, palabrería a parte, y poco preparada para defender su línea oportunista y revisionista ante cualquiera que plantee el debate en términos marxistas, algo por lo que la dirección tiene que perseverar en el menudeo político entre bastidores
La decisión de expulsión que conocemos desde hace un tiempo, no nos quita el sueño a los comunistas, sin embargo hemos de realizar una serie de puntualizaciones a fin que nuestro conflicto con la dirección de la UJCE no quede en un asunto burocrático, pues como decimos este responde a cuestiones más amplias y que hallan su explicación en una dirección que se encuentra acorralada ante el viraje hacia la izquierda del Movimiento Comunista en el Estado español, que teme a unas bases que cada vez están más conectadas con problemas de índole ideológico y que, sobretodo, teme su aislamiento ante este giro que trae de la mano el crecimiento de unas organizaciones y el surgimiento de otras nuevas.    
Ante la acusación formal realizada por el Comité Central de la UJCE que nos acusa de “desviaciones fraccionalistas” no podemos por menos de reconocer que los colectivos mentados nos hemos organizado de un tiempo hacia aquí como “Fracción Roja” para luchar contra el revisionismo en el seno de la UJCE, cuestión para la cual, ante las sucesivas direcciones revisionistas que censuran todo debate[1] sólo podíamos adoptar la forma de una coordinación “clandestina”.


Cargos de culpabilidad

Reconocida nuestra organización para luchar contra el revisionismo en el seno de la UJCE, son varias las acusaciones que la dirección ha ido añadiendo en el proceso sancionador a fin de engordar la base, dentro de su ordenamiento jurídico, para nuestra expulsión. Poco nos importa lo que piensen o digan los oportunistas de toda laya que ocupan cargos de dirección o que son sus brazos de madera entre la militancia. Pero nos sentimos obligados a dar explicaciones a los militantes honestos que continúan en la UJCE, y al conjunto del Movimiento Comunista. Y también a la clase trabajadora y la juventud ante las cuales no hay que “guardar” las problemáticas del movimiento comunista sino que hay que sacarlas a la luz pues éstas forman parte de la lucha proletaria. Lo que los revisionistas esconden y ocultan o pretenden solucionar con despachos burocráticos ajenos al proletariado, los comunistas lo tratamos y clarificamos sin problema ante el conjunto de la vanguardia y de la clase, pues ello solo puede fortalecer las posiciones de la Revolución y desenmascarar las de la reforma. Por todo esto hemos de reconocer como se concretan las ambiguas acusaciones que la dirección ha estado filtrando, dicho sea de paso, más allá de lo que sus responsabilidades en la UJCE aconsejarían:

- Somos culpables de haber participado en la Escuela Unitaria de Jóvenes Comunistas coadyuvando a la lucha ideológica con otras organizaciones, mientras la dirección de la UJCE se escondía en su sectarismo. También somos culpables de haber organizado multitud de actividades, de charlas, de escuelas de formación, de debates con diversas organizaciones del movimiento comunista abriendo nuevos espacios para el debate, la lucha teórica y el encuentro.
- Somos culpables de contravenir la línea política de la UJCE por estudiar y analizar los más importantes procesos revolucionarios que se están dando en el Mundo, como el que abanderan los camaradas del PCI (M) en India con la Guerra Popular. Además somos culpables de haberla defendido públicamente siendo así consecuentes con el Internacionalismo Proletario que nos demanda la lucha por el comunismo. Algo que, no podemos negar, seguiremos realizando muy a pesar de la dirección de la UJCE de donde en su día salieron graves insultos contra los comunistas indios o los independentistas kurdos que fueron tildados de “agentes de la CIA[2].
- Somos culpables de publicar órganos teóricos, como La Línea Obrera y Espacio Rojo, los únicos que se publicaban desde dentro de la UJCE y que hacen de la formación y el estudio colectivo no algo puntual en la vida militante, sino la constante en torno a la que ha de forjarse cada cuadro comunista. Presentando en ellos estudios sobre diversos temas que nos han llevado indefectiblemente a desarrollar la lucha teórica y política por reconstituir el comunismo de cara a la lucha revolucionaria en el Estado español. En este sentido también hemos de reconocer nuestra culpa por realizar análisis sobre la reforma laboral fomentando con ello el estudio entre la militancia de base, con el objeto de formar cuadros comunistas que sepan manejarse ante las masas en el mayor número de cuestiones posibles y que no actúen como autómatas ante los mandamientos del reformismo oficial.
- Somos culpables de luchar contra el revisionismo y decir abiertamente que el sindicalismo es reformismo y que las organizaciones tras de las que van los oportunistas en cada manifestación no son más que las organizaciones de la aristocracia obrera y que por su contenido de clase defienden intereses contrapuestos a los de las masas proletarias. Hecho por el cual aunque sean atacados hoy por el gran capital sus intereses de clase se siguen identificando con el pacto social que les brindaba el imperialismo y no con la Revolución Socialista, algo que ocurre tanto por ese carácter de clase ligado a los opresores como por la inexistencia de un verdadero y firme referente revolucionario.
- También recae la culpabilidad sobre nuestros huesos porque nos hemos posicionado de manera decidida en contra del cretinismo parlamentario y de todas aquellas prácticas que en las instituciones no son más que el reflejo político de las luchas económicas y que solo hacen que mantener los prejuicios parlamentarios entre sectores de la clase obrera que se ven engañados por quienes dicen representarlos.
- Somos culpables por haber defendido el comunismo científico frente a las desviaciones revisionistas que pretenden cambiar conceptos para cambiar contenidos. Y la mejor muestra de esto la encontramos en nuestras sucesivas controversias en torno al concepto de dictadura revolucionaria del proletariado. Para el revisionismo este es un concepto del pasado que ha de ser cambiado por la última moda que exponga la intelectualidad burguesa en sus escaparates y pueda adornar alguna campaña electoral. Para nosotros sigue siendo el modo más correcto de definir al Socialismo como etapa previa al Comunismo en la que el estado proletario, el estado de nuevo tipo será la democracia de las hondas masas proletarias y la dictadura contra las viejas clases dominantes. Pero las soflamas contra la dictadura del proletariado que hemos visto en cada Congreso, en cada Conferencia, en cada reunión; son tan viejas como la lucha de clases entre proletarios y burgueses. Y aquí los opositores del comunismo no aportan nada nuevo, aunque lo crean así, y no son más que una burda copia de los renegados de cualquier época: Bernstein, Kautsky, Jruschev, Carrillo, etc. y que están tan acostumbrados a tratar con la aristocracia obrera y a pulular por las instituciones del capital que temen como a la peste los resultados de la lucha de clases del proletariado.

Las  vías “políticas” de resolución

      En cuanto a las vías de resolución del conflicto tomadas por la dirección, más que “vías políticas” habría que decir vías administrativas. Cuanto más hemos incidido en el estudio del marxismo más hemos comprendido las contradicciones antagónicas entre el comunismo y la práctica de la UJCE. Todo requerimiento por esta vía, por el debate ideológico, ha sido censurado.
A inicios de 2011 el colectivo de Zamora mantuvo una reunión a petición de la dirección central con el Secretario General de la UJCE y con los secretarios político y de organización de Castilla y León. Los miembros de la dirección se presentaron en Zamora sin ningún orden del día, a pesar de ser ellos quienes promovieron tal reunión[3]. El colectivo de Zamora presentó un análisis sobre su situación que se remontaba a 2009 y esclarecía temas como el de la “Carta a la militancia de la UJCE y al conjunto de organizaciones comunistas del Estado español” que se publicó en marzo de 2010, previa al XI Congreso de la UJCE. El análisis de la citada reunión se centró en una autocrítica del colectivo y una crítica del conjunto de la Unión. Zamora marcó que se había centrado en el estudio y la formación ideológica en detrimento de otras labores, desligándose para ello de lo mandatado por los órganos pertinentes, y que esto era porque la UJCE carecía de plan formativo y la ideología comunista no se tenía en cuenta a la hora de abordar la práctica política. Zamora presentó un modelo de formación “urgente” basado en el estudio colectivo de los clásicos del comunismo ante las importantes carencias teóricas de la militancia. La dirección “tomó en consideración” la crítica y acabada la reunión la Secretaría General se dedicó a propagar la idea entre los militantes de base del Estado de que Zamora había hecho autocrítica por sus “desviaciones teoricistas”, las cuales, por otra parte, nunca se han especificado al colectivo de Zamora, si dejamos de lado los adjetivos carentes de contenido político a que nos tienen acostumbrados aquellos que hacen apología de ignorar todo lo que no saben.
A partir de ahí, en diciembre de 2011, una propuesta para ser cooptados al Comité de Dirección Regional, para cubrir un puesto con el fin de “limar diferencias”,  resume el cómo se concibe la resolución de los problemas ideológicos y políticos: a través de la conciliación burocrática.       
En el caso de Almería, la dirección de la UJCE, la secretaría general, ha mantenido contactos desde principios de año a raíz de la participación de los camaradas en la Escuela Unitaria en Madrid. Fueron muchos los militantes de la UJCE que acudieron a las ponencias de la Escuela, mas fueron los camaradas almeriense quienes realizaron una ponencia como Juventud Comunista de Almería. Este hecho puso en guardia a la dirección, que mientras tenía lugar este primer encuentro juvenil, se dedicaba a certificar que mantiene las siglas históricas de la Juventud Comunista en el estado español, pero no tiene ninguna intención de darles contenido revolucionario a las mismas. Se puso a los camaradas participantes a expensas del “Comité de Garantías y Control” en medio de todo un conjunto de enrevesadas propuestas de la secretaría general para finiquitar el conflicto: desde una carta de autocrítica[4] hasta una salida voluntaria de la UJCE para evitar el mal trago de la expulsión intentando así “salir todos ganando”. Maneras de politiqueo burgués, juego de oportunistas al que los camaradas de Almería no entraron, pues como venimos señalando es el debate ideológico y político el único marco en que se pueden abordar los problemas del movimiento comunista y no en la conciliación burocrática. Porque a fin de cuentas la “salida voluntaria” habría sido ocultar la bancarrota de la dirección de la UJCE que se haya ante la disyuntiva de abrazar completamente el oportunismo dejando a un lado su parafernalia “roja” o, por otro lado, (y como está sucediendo) dedicarse a añadir la palabra socialismo en algunos de sus escritos y consignas a fin de “endurecer” las apariencias para alargar un poco más en el tiempo el proceso de desenmascaramiento a que están siendo llevados por parte de las bases de la organización y de parte del movimiento revolucionario.
Tras esto, la dirección central comunica al colectivo de Almería que pasaría a disposición de la Comisión de Garantías y Control cerrando lo que la dirección de la UJCE llama “vías políticas”.   
Pero estos modos de confundir la política con la burocracia, no son exclusividad de la relación del Comité Central para con los subversivos militantes de Almería y Zamora. Cualquiera que se haya interesado por la no asistencia de la UJCE a la Escuela Unitaria de Madrid, en 2011, ha podido comprobar como la dirección se ha plegado a cualquier debate teórico o político intentando esquivar las preguntas, que solo pueden ser respondidas por el sectarismo y por la confusión política de esta dirección, remitiéndose a “fallos de comunicación” entre los organizadores y la UJCE.

A cuenta del fraccionalismo

Es importante la cuestión del fraccionalismo pues la ignorancia, convertida en dogma por el revisionismo, puede llevar a tildar a nuestra fracción de “trotskista”, cuando nada más lejos de la realidad.
Las fracciones, las corrientes internas en el partido son censuradas en Rusia en el X Congreso Extraordinario del PC (b) en medio de los sucesos contrarrevolucionarios de Cronstadt que anunciaban las dificultades futuras que el país soviético iba a atravesar en forma de lucha de clases al implementar la dictadura revolucionaria del proletariado: En el terreno ideológico defendiendo el sostenimiento de la justa línea de socialismo en un solo país frente a la “revolución permanente” trotskista o las tesis derechistas de Bujarin. En el terreno político emprendiendo la transformación del campo abriendo la guerra contra la clase kulak.
Hasta aquel momento siempre existieron fracciones, es decir, corrientes más o menos organizadas en el seno del partido, primero en el socialdemócrata donde los bolcheviques (los “mayoritarios” durante el II Congreso del POSDR) eran tan solo una fracción (de hecho su “mayoría” se vería truncada poco después). Y posteriormente en el bolchevismo la lucha de dos líneas va a ser constante siendo crucial los momentos de combate entre leninismo y trotskismo que en un país donde la guerra civil está latente, al elevar la Revolución Socialista las contradicciones sociales a su máximo apogeo, se acabarían sancionando por medio de las armas.
Pero siendo justos con la historia política de la clase proletaria no es por esta situación por la que “fracción” se identifica con trotskismoEsta correlación viene definida por las tesis en torno al partido obrero que formulase el ucranio y que chocan frontalmente con las tesis leninistas de organización, las cuales desconoce la dirección de la UJCE o, al menos, ha de reconocer, jamás ha puesto en práctica, salvo que quiera suscitar la risa entre los sectores organizados de la clase obrera que están en contacto con la experiencia bolchevique.
Para Lenin el partido obrero de nuevo tipo es la unidad entre los principios incólumes de la teoría comunista con el movimiento de masas. Esto no significa que quien se arroga el nombre de vanguardia vaya corriendo tras de todo tipo de movimiento espontáneo para que las masas le permitan repartir su panfleto y, si cabe, introducir alguna consigna que, por fuerza, solo podrá ser reformista. La unión entre teoría y práctica, entre vanguardia y masas requiere de una relación entre ambas de tal modo que la acción de este movimiento político organizado permita superar las condiciones en que se encuentran las masas, es decir, permita al proletariado ejecutar su programa revolucionario a través de sus propias instituciones y organismos, los cuales deben ser un producto consciente del partido revolucionario, como núcleo desde el cual se proyectan concéntricamente los instrumentos de la revolución, implicando a unas masas que difieren tanto en lo cualitativo como en lo cuantitativo.
Y esta unidad que en lo político significa plasmación del Programa Revolucionario, es decir, conquista de la dictadura revolucionaria del proletariado, sea en un barrio, en un pueblo o en un país; en lo organizativo se concreta mediante la concepción del partido como una suma de organizaciones de todo tipo que es desde donde la vanguardia ejecuta, con las masas, la revolucionarización de las condiciones de vida de la clase obrera. Y todo ello detalladamente estructurado por el núcleo dirigente de la Revolución y regido por el más escrupuloso centralismo democrático.
En el otro extremo anida la concepción de Trotski, que sigue las viejas concepciones socialdemócratas en torno al partido obrero. Para Trotski la vanguardia, como destacamento que conoce el marxismo, debe involucrarse en el movimiento espontáneo de las masas y a través de éste ganarse sus simpatías. En definitiva crear “conciencia revolucionaria” desde las luchas reformistas y parciales de la clase obrera, desatendiendo la creación independiente de los distintos organismos de que se valdrá el comunismo para ganar, desde el punto de vista revolucionario, a las masas. En este sentido, Trotski limita al partido revolucionario a ser una FRACCIÓN del movimiento obrero  de masas que se va amoldando a la situación concreta de los movimientos de masas para insertar su mensaje. Por ello en los años treinta llegó a pedir a sus seguidores, o a los que él entendía como tales, que se uniesen a los partidos socialdemócratas para hacerles dar un vuelco en su política. Es decir, que se integrasen en un amplio movimiento de masas, ya encuadradas y reformistas, para dar un golpe de mano y guiarlo hacia “otro tipo” de reivindicaciones. En definitiva reformar un organismo social que se ha construido desde unas bases distintas a las de la revolución proletaria tomando las luchas espontáneas de las masas como principal elemento sobre el que debía incidir una “vanguardia” que no había creado las condiciones políticas para movilizar masas con el Programa de la Revolución.
Esta estrategia “trotskista” de construcción política, pegada a las luchas económicas, es a fin de cuentas la del entrismo sobre el que intentó crear el PCE de Carrillo su movimiento de masas a través de las Comisiones Obreras y la que hoy día aun sostiene la dirección de la UJCE aunque con patéticos resultados, salvo que nuestros ya exdirigentes quieran apuntarse como suyo el tanto de la Huelga General convocada por la vanguardia de la aristocracia obrera en marzo. Y es también la excusa sobre la que se protege la dirección de la UJCE para defender el mantenimiento de la Unión en ese entramado que gestiona (y por tanto ejerce) la dictadura del capital. Ya que el “proyecto estratégico” sigue siendo presentado como un frente a través del cual los “marxistas-leninistas” pueden desarrollar la lucha por el socialismo. Patraña a la que últimamente se ha unido la de tildar, al menos de puertas para dentro, a la organización de los Cayo Lara, Llamazares, Garzón etc. como un “movimiento político de nuevo tipo” en ese empeño que tiene el revisionismo por impregnar algo de “revolucionario”, aunque sea fraseología hueca, a sus viejos esquemas.  

Un debate que no debemos cerrar

Sentado esto y cuando el revisionismo nos pretende dar lecciones sobre “organización leninista” llamamos a la militancia de base a que estudie por sí misma la concepción leninista del partido obrero. Porque el revisionismo se centra en el aspecto organizativo (el cual deforma al observarlo unilateralmente) y se olvida por completo de todo lo que es condición necesaria para poder hablar de centralismo democrático. Porque la dirección de la UJCE se llena la boca con el “leninismo” hablando de la defensa de los estatutos de la Unión para, a continuación, en el terreno de la ideología y la política,  meter una mano entre toda la literatura revisionista “del siglo XXI” que “demuestra” lo “obsoleto” de las teorías políticas de Lenin y la otra en el cesto de las subvenciones estatales vía “proyecto estratégico”.
Algo que se traduce finalmente, tras tantos años de parasitismo ideológico, en una completa falta de formación y en una sonrojante descontextualización de todo debate histórico, que convierte cualquier referencia a la experiencia de la Revolución Proletaria Mundial, en forma de cita, de estos dirigentes oportunistas, en un ejercicio de mal gusto que valida para representar folclore político, pero desautoriza para emprender cualquier empresa política proletaria medianamente seria.
Los colectivos comunistas de Almería y Zamora ya no formamos parte de la UJCE sin embargo seguiremos realizando nuestra lucha contra el oportunismo y el revisionismo que son los principales enemigos que hoy tiene enfrente la clase proletaria. Comprendemos que para alcanzar la unidad comunista es necesaria la escisión con el oportunismo, es imprescindible romper con la teoría y la práctica revisionista. Sin todo ello es imposible pensar en la unidad revolucionaria del proletariado en un movimiento revolucionario organizado.

Acabamos este comunicado en el que hemos querido repasar nuestro proceso de expulsión  instando a los militantes honestos de la UJCE a la sistematización del debate y a la organización. Los revisionistas que nos han expulsado de la UJCE son precisamente los que más daño hacen a la organización pues lejos de promover la formación de cuadros comunistas en las problemáticas de nuestro tiempo, insertadas en la lucha por reconstituir al movimiento comunista como el movimiento revolucionario de la clase obrera, se limitan a guiar a la juventud hacia las posiciones del reformismo que significa, en definitiva, renegar de la lucha revolucionaria y plegarse ante intereses de clase ajenos a los del proletariado.

“¡La unidad es una gran cosa y una gran consigna! Pero la causa obrera necesita de la unidad de los marxistas, y no la unidad de los marxistas con los enemigos y los falseadores del marxismo”

V.I. Lenin

Juventud Comunista de Almería
Juventud Comunista de Zamora
A 22 de Junio de 2012
Estado español


[1] Hasta tal punto llega la histeria revisionista por aplacar cualquier debate de calado, que no le importa realizar todo tipo de maniobras burocráticas, por absurdas que sean. Un ejemplo: durante el último Congreso de la UJCE, en abril de 2010, llegaron al Congreso dos enmiendas sobre IU, de la organización de Castilla y León, que reclamaban que la UJCE se fuese de la coordinadora por ser, su práctica, incompatible con la defensa de los intereses revolucionarios de la clase obrera. Si ya la delegación del CC en la Conferencia de Castilla y León se partió el pecho contra dichas enmiendas remitiéndose al PCE… durante el proceso congresual el debate en torno a IU, se cambió de orden (cosa que no pasó con ningún otro) hasta en tres ocasiones en las que se pasó el debate de una Comisión a otra, mareando la perdiz, hasta que al fin, en la madrugada del domingo se pudo debatir sobre IU. Eso sí, los tiempos se limitaron para la defensa de las enmiendas (no para la Mesa) y se eliminó el derecho a réplica contra la Mesa (algo que no ocurrió con otros debates) defensora de la línea oficial. A pesar del centralismo burocrático, algo más de un 20% de los delegados votó por esas enmiendas.

[2] Cualquiera que asistiese a la última sesión del XI Congreso de la UJCE, cuando las dos Comisiones que se crearon volvieron a unirse para solventar las últimas enmiendas, pudo ser testigo de la bravuconada en cuestión, protagonizada por el que fuera responsable de relaciones internacionales de la UJCE, que para negar cualquier análisis, debate o ejercicio de solidaridad en torno a estos procesos no dudó un solo instante en utilizar la mentira, el insulto y la provocación. 

[3] Concretando un poco más, esta reunión era el inicio de la “ronda de contactos” de la dirección central con los colectivos locales. El Secretario Gral fue acompañado a Zamora de una especie de test o formulario que la militancia debía conocer con tiempo de sobra para responder, tal y como se comentó. No obstante la “rapidez” de la reunión imposibilitó a nuestro exdirigente enviarlas con antelación.

[4] Nos vemos obligados a hacer aquí un receso. Para la dirección de la UJCE la “autocrítica” no consiste en lo que todo marxista debe entender como tal: en analizar la actuación propia dentro del conjunto de circunstancias en que uno se desenvuelve sacando las conclusiones pertinentes, sean “positivas” o “negativas”, de tal modo que la síntesis sobre esa actuación permita mejorar las actuaciones siguientes. Algo que en este caso significaba reconocer el sectarismo de la UJCE y todos los esfuerzos que la dirección puso en minimizar el encuentro de diciembre, así como sacar a relucir los límites de la línea de construcción política de la UJCE. Para la dirección de la UJCE la “autocrítica” de los colectivos ha de limitarse a dar salves a sus dirigentes y reconocer los pecados cometidos.

martes, 19 de junio de 2012

El fútbol, otra cruz sobre las espaldas del proletariado

Con el chovinismo nacional pateando las calles del Estado español en medio de la "Eurocopa" de fútbol, reeditamos este artículo que publicamos en 2010 con el objeto de situar al fútbol moderno (y al deporte bajo la dictadura del capital en general) en su justo lugar en esta sociedad de clases. En dos años la crisis económica se ha agudizado y en lo político el capital ha implementado una dura reestructuración de su régimen, hecho por el cual la propaganda en torno al fútbol no ha podido por menos de mostrarse, aún más, como un elemento de desmovilización de la conciencia de clase en favor de la "conciencia nacional" de la burguesía; de echo un anuncio de refrescos es bastante enriquecedor al respecto: un aficionado lee la prensa económica y ve por TV los disturbios de la última Huelga General en Barcelona embarcándose en un mar de tristeza por los derroteros económicos del capitalismo español. De repente se enjuaga la vista con los resultados de los deportista españoles y se convierte en el patriota más feliz del Mundo. Todo acompañado de una botella de esa marca que dice ser "la chispa de la vida" y que su política para con los trabajadores organizados de América Central es directamente la del asesinato.




El fútbol, otra cruz sobre las espaldas del proletariado


Una religión ha vuelto a dar un balón de oxígeno a la burguesía española. Pero esta vez quienes acompañan bajo palio a los gobernantes de turno no son señores con sotanas negras y cruces sino unos tipos con chándal rojjgualda y un balón pegado al pie.
En esto que se empeñan en llamar mundo civilizado, el fútbol ha venido ocupando de manera sistemática todos aquellos períodos de nuestra rutina existencial que ha ido abandonando aquella religión de monjas y legionarios de Cristo. Ni mucho menos quiere esto decir que el fútbol moderno excluya a la religión pues ambos son como la Ertzaintza y la Guardia Civil, se complementan a la perfección para servir al capital, y al igual que los cipayos en Euskal Herria, el fútbol ofrece un toque moderno y de normalidad a una sociedad que necesitaba disimular con urgencia su oscurantismo, religioso y policial.

La sustitución de religión por fútbol, dos modos distintos de mantener entretenido al proletario entre el fin y el principio de la jornada de trabajo (o las 24 horas si está en el paro), ha convertido nuestro tiempo de descanso en algo más terrenal, más cercano al “pueblo” o como diría algún demócrata convencido en algo más conectado con “la ciudadanía en su conjunto”. Porque antaño para ver la estatua de un Santo, el feligrés de turno debía ir a la Iglesia dedicada a su hacedor de milagros favorito que podía estar en el pueblo de al lado o en Santiago de Compostela con los problemas que eso conllevaba. Pero hoy las estrellas del fútbol pueden ser vistas en cualquier valla publicitaria y han sido dotados con el atributo de la omnipresencia estando en un mismo día posando en Milán para anunciar un champú, jugando en Lyon un partido de Champions después de firmar autógrafos en un hotel de cinco estrellas en Suiza  para acabar tomando unas copas en una discoteca de Madrid.

El paraíso ya no es algo intangible para el mortal, ni un lugar al que solo llegarán las buenas personas. El Edén es hoy un estadio de fútbol al que como mínimo se puede acceder un día de cada siete y en el cual ser un ladrón de trabajo ajeno da derecho a una tarjeta VIP, a un palco VIP, a azafatas VIP y si tras ellas aun se tiene hambre, a unos canapés VIP. Mientras tanto el proletario, al que la beatiful people le ha robado el producto de su trabajo, tendrá suerte si le dejan meterse en el Fondo Norte de alguno de estos paraísos. Se convierte así el estadio de fútbol en una reproducción de la sociedad clasista en las cuales hace tiempo empezó a extenderse, por necesidad más que por otra cosa, la utilización del Parlamento para solucionar las contradicciones de la clase dirigente. Y ¡qué sería de una sociedad parlamentaria sin libertad de expresión! (*)

El fútbol ha conquistado la libertad de expresión frente al trasnochado monoteísmo occidental. ¿Quién podía debatir sobre Yavéh? Nadie ¿Quién debate sobre balompié? Todo dios. Es más como miembros de la comunidad estamos obligados, so pena de exclusión social, a tomar posición en cualquier cuestión futbolera. Y no vale la excusa de no tener idea del tema pues al igual que existen creadores de opinión para justificar la figura del monarca español, para insultar a los obreros en huelga de Metro Madrid o para vender bien la alianza interimperialista europea (UE), la burguesía tiene en nómina a gran cantidad de auténticos periodistas-ultra y sagaces juntaletras que crean sofisticadas argumentaciones deportivas para ser reutilizadas hasta la saciedad en la barra del bar y en la programación de media noche.
No obstante como en toda democracia parlamentaria, la libertad tiene sus limitaciones pues hay temas demasiado escabrosos para que puedan ser tratados por “cualquiera”. En la política española son innombrables palabros como “GAL” o “tortura”. En el fútbol el dinero es tabú, salvo que sea para adularlo. Y eso nos vino a decir el capitán de la selección española cuando afirmó que hablar del sueldo de los futbolistas en tiempos de crisis era propio de oportunistas. Y es que en nuestra época lo censurable no es que unos cuantos ganen millones mientras la mayoría del mundo se muere de hambre. ¡Lo criticable hoy día es que aun quede alguien que se oponga al circo burgués y a sus payasos! Y quizás este portero hasta tenga razón, porque si algo sobra a un futbolista de élite es conciencia social: leen manifiestos contra el racismo, nos indican que ahorremos energía apagando los interruptores de nuestros bienes de consumo, nos recomiendan comprarnos unas Nike hechas en Tailandia… o nos aconsejan sobre la cerveza a elegir para emborracharnos moderadamente. Porque para elegir birra o deportivas, equipo de fútbol o hito religioso favorito, si existe libertad… de mercado.

“Gracias a la selección la crisis se ha olvidado” ha comentado más de un “internacional” (como graciosamente llaman a los futbolistas de un equipo Nacional) como si quisiesen recordar al Estado imperialista los servicios prestados. Y es que gracias a los goles de estos ¿héroes? el nacionalismo español está viviendo sus mejores años desde los tiempos de la “Reconciliación Nacional” carrillista y las alianzas con las burguesías nacionales periféricas. Y con millones de parados debe ser más que reconfortable para nuestra burguesía ver desfilar por las calles sus banderas fascistas y/o constitucionales en vez de las, para ellos, temibles banderas rojas que portará el proletariado revolucionario cuando les pida cuentas.

Hoy día, un chaval ya no juega al fútbol sino está federado en un equipo infantil en el que le darán un uniforme y un carné de pequeño deportista para juridificar su relación con sus amigos, siguiendo ese empeño que tiene la burguesía monopolista por eliminar todo recodo que quede entre el Estado y el hombre, aunque este tenga tan solo 9 años. Recodo en el que estaba aquello que algunos aun llegamos a disfrutar: el fútbol de la calle como pasatiempo colectivo, como relación social en la que las instituciones del Estado no se inmiscuían. El deporte verdadero antes de que lo castrase la burguesía y lo convirtiese en “Deporte Base” destinado a seleccionar a los que más beneficios puedan reportar en el futuro y colocando al resto en el sector productivo que más convenga atendiendo a las necesidades de la división social del trabajo de la cual surgen las clases y el Estado.

Y es que a cada paso, y sin quererlo, el fútbol moderno se muestra como lo que es, como lo única cosa que puede ser y será en una sociedad clasista. Otra relación social más en la que el sujeto explotado es alienado por la sociedad burguesa. Otro instrumento al servicio de la clase capitalista para impregnarnos con su ideología y con su propaganda clasista: todas las clases unidas bajo un himno, una bandera, unos colores…adoctrinamiento puro y duro, política al fin y al cabo, que por las condiciones del Estado español adquiere unas connotaciones de carácter nacional que vienen a unirse a lo principal, la cuestión de clase. Porque no son los colores de la bandera nacional los que determinan el carácter alienante del fútbol moderno, como tampoco lo es si la forma en que el jefe del Estado llega a su puesto es mediante elección o por sucesión. El problema del fútbol es que como parte integrante de la superestructura de la sociedad capitalista, está manejado por quienes se benefician de la estructura social que son los dueños de los medios de producción. Y el fútbol, el deporte en general, se integra en nuestra vida en base a los intereses de la clase dominante tanto en su aspecto económico desde los millones que se mueven en un fichaje estrella hasta la tienda deportiva; como en el político-ideológico con el culto al individuo, la exaltación nacional…
El deporte no supera lo político. No es una válvula de escape frente a la sociedad. Es un tentáculo más del Estado que perpetúa nuestra posición en esta sociedad: como consumidor, como hincha, como obrero, como espectador. Siempre en actitud pasiva observando lo que un grupo de privilegiados decide y hace. Exactamente igual que ante la política burguesa.

En la sociedad feudal los oprimidos poco podían esperar de sus señores, por eso les daban religión como única perspectiva de futuro. En la sociedad imperialista las masas no creen en la clase política, por eso le dan fútbol como una cuerda a la que agarrarse para seguir sobreviviendo semana tras semana.

La lógica de la clase dirigente es sencilla: Si creemos que en la vida real no sirve luchar porque dios nos juzgará a todos, buena gana tenemos de luchar ahora por la libertad. Mientras depositemos nuestras esperanzanas de futuro en un campo de fútbol, no pensaremos en conquistar el futuro. Si los explotados seguimos creyendo que el mañana depende de lo que se decrete en el parlamento de un Estado burgués jamás nos organizaremos en base a la destrucción del orden social existente, que es apuntalado por cada decreto salido de las entrañas de uno de esos parlamentos de oro y sangre.

Liberar al deporte del mercado. Convertirlo en una relación social ajena al comercio, solo es posible mediante la eliminación del mercado, del comercio, y en definitiva de todos los condicionantes que lo rodean actualmente y que lo convierten en una mercancía como sucede con el producto de la fuerza de trabajo. Y esta eliminación pasa por la revolucionarización de las relaciones sociales, por la Revolución Socialista.
(*)La libertad de expresión mientras las imprentas y demás medios de producción estén en manos de una minoría, será tan solo libertad de expresión para esa minoría y palabra vacía para la mayoría: La Biblia sigue siendo el libro más traducido en la historia de la humanidad. En el Estado español es un periódico deportivo el nº 1 en ventas. Son dos datos que dan que pensar.

domingo, 3 de junio de 2012

Editorial del programa Leninradio: Represión en el Estado español.


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Recientemente salía a la luz un trabajo del señor David Piqué, alto mando de los Mosso´s d´Esquadra, presentado en 2009 como proyecto final en un Máster titulado “Políticas Públicas de Seguridad”. En él, y sin tapujo alguno, este cuadro de la burguesía expone con todo tipo de detalles las tácticas policiales en la lucha callejera… “Incluso si la concentración o manifestación, que es lo que estamos hablando, no se prevé bastante violenta, se puede llegar a provocar un poco, con detenciones poco justificadas y nada pacíficas unos días antes para calentar el ambiente. También se pueden hacer "redadas" preventivas a los lugares donde se encuentran habitualmente personas cercanas a la ideología de los convocantes con la excusa de buscar drogas o lo que sea necesario. La "redada" estará especialmente mal hecha y con trato humillante para encender más los ánimos, si es necesario.”

Pero esto es prueba de aprendiz si lo comparamos con toda la producción intelectual que en las últimas décadas han generado multitud de “institutos de investigación urbana y centros de entrenamiento militares”, y que tienen como objetivo reconsiderar las operaciones militares y policiales en el territorio urbano: Los nazis
entrenaron en el gueto de Varsovia, Israel lo practica y perfecciona en Palestina.

La clase dominante está preparada. La clase dominante se sigue preparando.

Sin causar ruido y con la normalidad que envuelve al 99% de las tramitaciones parlamentarias, en 2010 se reformó, a través de la L.O. 5/2010 el Código Penal que, en otras cosas, redefine el término y concepto de terrorismo con el objeto de responder a los nuevos modos operacionales de la disidencia, de tal modo que en torno al mantra de los delitos por terrorismo pueden incluirse “delitos de propaganda” y “colaboración por adoctrinamiento”.

• Entre tanto los recortes sociales que impone la burguesía para reestructurar las condiciones políticas y económicas de su régimen exacerban los ánimos del proletariado y las masas populares, mientras todo el aparato de propaganda del capital (compuesto por gran cantidad de radios, TV, periódicos, portales de internet…) en manos de unos pocos, dispara sobre las capas más consciente de la juventud y la clase obrera. Por supuesto, a esta danza representada por los pesebreros de las distintas tertulias, se une la burocracia política, pandereta en mano, para mantener el nivel de criminalización y provocación frente a los desposeídos: Wert, Aguirre, Puig, Cifuentes son solo un pútrido ejemplo.

La clase dominante quiere cerrar el paso a cualquier alternativa y aplastar a la disidencia organizada y nos quiere concienciar como mejor sabe: censurando, sancionando, apaleando, secuestrando, torturando.

Gobernar es imponer intereses de clase y los capitalistas llevan demasiado tiempo haciéndolo. En este sentido nuestra época no aporta novedades a la lucha de clases, si bien son muchos los que en el último año han conocido la realidad social a base de ser golpeados por la misma con su paro, sus deshaucios, etc. y en especial, descubriendo el carácter de clase de las fuerzas del orden y su función de mantenimiento de los
privilegios sociales.

El programa de LeninRadio dedicado hoy a casos concretos de represión, no va enfocado a pedir la democratización, la depuración o la transparencia de los cuerpos represivos policiales o judiciales, pues a éstos la democratización más amplia que puede existir, necesariamente les llegará bajo la forma de eliminación y de la mano de un movimiento obrero revolucionario.

• Tampoco va destinado nuestro LeninRadio a presentar, a quienes sufrimos en nuestras carnes la violencia del sistema, como víctimas, ya que esa categoría encierra demasiados elementos de “accidentalidad”, de “pasividad” y de “externalidad” con respecto al conflicto social que nos rodea. Cuando precisamente la “accidentalidad” y aleatoriedad de la represión tienen como causalidad primera el que formamos parte de una misma clase. Y esta represión lejos de recaer sobre personas ajenas a las penalidades de la vida, se ceba con aquellos que dentro de los oprimidos sienten la necesidad de activar su vida del único modo que podemos hacerlo los parias y los explotados, dedicándola a la lucha. Afrontando la realidad de forma serena y sin miedo al enemigo y comprendiendo las implicaciones que ello conlleva.

Mientras los botes de humo vuelan por las cuencas mineras de nuestros hermanos de León y Asturies, y mientras Bankia sigue tragando miles de millones de las cuentas del Estado, entre el martes y el miércoles 10 jóvenes eran detenidos en Catalunya acusados de ocasionar disturbios durante la última Huelga General. En total en 2 meses se han realizado más de 100 detenciones. Dos de los últimos han pasado a prisión preventiva, y a cinco se les acusa, por parte de los Mosso´s, de “presunta comisión de un delito de integración en organización de criminales”, así como otros de “asociación ilícita, desórdenes, daños y contra el ejercicio de derechos fundamentales.” Esto significa aplicar el art. 577 del Código Penal, sobradamente conocido entre la juventud vasca.

Durante el mes de mayo en Milán (Italia), un Tribunal condenó a 11 comunistas a penas de hasta 9 años de prisión. Se les detuvo en 2010 acusados de planear atentados, de integración en organización armada y con fines terroristas. Los jueces han reconocido que ni planeaban atentados ni eran una organización armada. Sin embargo irán a la cárcel sentenciados por integrar una “organización subversiva” (Son militantes del Partido Comunista PM). Consciente de la situación uno de los comunistas gritó "La única justicia es la proletaria y el verdadero terrorismo es el del Estado". La justicia es una construcción social y nada podemos esperar del armazón con que se protege el capital.

Mao Tse Tung decía que el proletariado revolucionario, que el movimiento comunista, ha de despreciar al enemigo en lo estratégico y tenerlo en cuenta en la táctica. En definitiva, que los objetivos finales no nos los puede marcar la política del enemigo. Pero ello ha de unirse al meticuloso y riguroso conocimiento de todos los instrumentos que ese enemigo tiene a su disposición. Que cada cual saque sus conclusiones.

La Juventud Comunista desde LeninRadio- Onda Roja

domingo, 13 de mayo de 2012

La Reforma Laboral y el Estado del Bienestar

Publicamos el siguiente texto, elaborado por un camarada de nuestro colectivo, como base para una de las charlas-debate que han tenido lugar en Zamora el 12 de Mayo, a un año de las primeras movilizaciones del movimiento 15M.

LA REFORMA LABORAL Y EL ESTADO DEL BIENESTAR


*El trabajador que estudia y se preocupa por la situación de su clase, comprenderá prontamente la imperiosa necesidad que tenemos de organizarnos y luchar contra el régimen.
*Seguimos en la calle.

1. Una introducción necesaria: La estructura económico-política del Estado del Bienestar
a) El Estado del bienestar a nivel externo: 
España, potencia económica de 2º orden, posición que mantiene, principalmente, gracias a la exportación de capitales a través de los cuáles se apropia de los principales recursos, la fuerza de trabajo y materias primas, de los países del llamado tercer mundo- que no son países "lejanos" que estén en otro Mundo, sino que son países que, eufemismos a parte, son sometidos por las clases dominantes de países como el nuestro.
España como integrante de la UE y la OTAN cumple su papel de potencia subalterna como muestra su disponibilidad total a participar en agresiones militares que sirven, en tiempos de crisis, para destruir recursos, preparar re-inversión y obtener jugosas ganancias a través de la financiación (del gasto militar, de la reconstrucción) que permite reestructurar la economía local (caso Libia, Irak...) y encima obtener la propiedad directa o el control sobre los sectores estratégicos del país (petróleo).
En definitiva, lo que hoy empezamos a sentir aquí como dictadura de los mercados. 

b) El Estado del  bienestar a nivel interno:
En España el estado del bienestar surge tras la reforma del régimen fascista-corporativista. La llamada transición a la democracia consiste en que las relaciones entre las clases que nos dominan se "democratiza" se "parlamentariza" ampliando el grupo de sectores sociales que pueden "negociar" las leyes y ejercitar su ejecución (burguesías nacionales, aristocracia obrera como sector más privilegiado dentro de la clase obrera y como reflejo de la situación internacional antes mencionada...: sectores con un puesto fijo y una buena retribución. Un sector al que antes de la crisis "todos" podíamos acceder y que generaba unas falsas ilusiones de clase media: nos creímos el cuento ciudadanistas, nos impregnaron con su interclasismo y nos olvidamos que de un lado estábamos los obreros y en otro, antagónico, los patrones, mandatarios de esta democracia). Las ventajas de este sector de la clase, beneficiaban al conjunto pues todos tenemos sanidad, educación, seguridad social... en definitiva lo que se conoce como "salario diferido" y por supuesto a ello se unían libertades individuales y colectivas que, al menos en el papel, son para el conjunto de los residentes en el estado español.
En definitiva, la democracia de los mercados que se reparte en pequeñas dosis conforme a los intereses de la clase dominante.

c) La crisis
Con todo, en 2007 cuando no había crisis y nos codeábamos con las economías europeas estancadas, en España había más de 10 millones de mileuristas y 1/3 de los obreros lo eran de forma temporal y la juventud arrastraba ya un paro secular que hacía imposible tener trabajo, acceder a una vivienda, en definitiva vivir. Y eso en el bienestar.
Con la crisis y el crash financiero estalla la burbuja inmobiliaria. Empiezan a resquebrajarse aquellas ilusiones en que todos podíamos ser "clase media" (con hipoteca, coche a pagar en cómodos plazos, un trabajillo, quizás en el sector público)... Los ERE´s y las deslocalizaciones se generalizan, aunque venían de antes, y no porque la clase obrera española no produzca, ya que cuenta con los obreros más cualificados de Europa y, por ejemplo, el sector automovilístico es de los más productivos y competitivos. No obstante en Europa del Este la tasa de ganancia es mayor (más beneficios con menos inversión) y es lo que busca el capital, ya que una de las notas de su desarrollo es que cada vez necesita invertir más tanto en "capital fijo" (máquinas) como en "capital variable" (obreros). Y salieron a la luz cientos de casos de corrupción que lejos de ser la "anomalía" de la democracia son el reflejo en el aparato burocrático del Estado del conjunto de relaciones sociales que impone el actual régimen productivo, el capitalismo, y que consisten en que la mayoría solo tiene brazos para vender, convertidos en mercancía, y una pequeña minoría se apropia de ello para beneficio propio. 

2. El capital se reestructura

a) Lo dicho, el capital busca generar un nuevo ciclo de crecimiento económico, para ello necesita destruir fuerzas productivas (cierres masivos, paro, guerras) que permitan salir a las mercancías sobreproducidas y al capital acumulado; a poder, ser en mejores condiciones (para ganar más) que antes de la crisis. Fuera se implementa el belicismo. Aquí se desarrollan privatizaciones y recortes en los derechos sociales y laborales, a lo que se une un recorte de lo adquirido con el "cambio anterior de la transición". Se produce una fascistización social, aumentando la represión sobre los movimientos sociales. El gran capital expulsa a aquellos obreros beneficiados por el imperialismo, que eran los garantes que los "derechos" democráticos se extendían a las amplias capas del pueblo trabajador: los 10 millones de mileuristas, de los cuales casi 4 millones han pasado en 5 años a la cola del paro. Aunque éste proceso de reestructuración de Europa no ha caído hoy del cielo, la universidad lo muestra con el plan Bolonia, que se remonta a los años 90: Mercantilización salvaje de la educación que se pone directamente en manos del gran capital bancario. 
El objetivo es expulsar a la clase obrera y sectores populares del sistema: a nivel social, político... en todos los frentes.

3. La REFORMA LABORAL: un ataque frontal a la clase obrera y los sectores populares.

En dos años PSOE y PP nos han servido tres reformas laborales que van en contra de los derechos de los trabajadores y en beneficio del capital. Y que no han creado ningún puesto de trabajo.  En épocas de crecimiento el Estado se presenta como regulador laboral, garantizando que las demandas obreras tienen un tope (crecimiento salarial ligado al IPC…). En épocas de estancamiento económico el Estado “desaparece” y permite total libertad patronal, acabándose con eso que los liberales llaman “imperfecciones del mercado laboral” esto es, que los obreros opten al contrato en base a unos mínimos: de temporalidad, de salario, de garantías sociales en caso de desempleo…
En Zamora tenemos 18.000 parados, en España caminamos a los 6 millones.
A.     Se introduce el despido libre y gratuito
Los contratos tendrán un período de prueba de un año. El despido será gratuito, sin indemnización (antes era de 8 días), sin necesidad de justificación y sin preaviso. Y encima, para las estadísticas, serán contratos indefinidos.
B.      Amplia las facilidades para el despido colectivo y objetivo barato
Pérdidas actuales o previstas o la disminución persistente en ingresos o ventas” durante 3 trimestres podrá iniciarse el proceso despido colectivo objetivo. El despido será objetivo y el trabajador tendrá que demostrar que no lo es. Y a los trabajadores de las Administraciones Públicas: “extinción de contratos (causa objetiva) por “insuficiencia presupuestaria sobrevenida y persistente” durante 3 trimestres consecutivos o cambios organizativos.
C.     Abarata el despido improcedente y eliminan derechos adquiridos
Despido improcedente: Antes, 45 días con tope de 42 mensualidades. Ahora 33 días con tope de 24. A quienes llevan 16 años se les congela la indemnización. Se eliminan los salarios de tramitación.
D.     Amplia la dualidad y temporalidad en la contratación. Persigue a los parados.
Contrato de Aprendizaje hasta los 30 años: El trabajador podrá ser contratado para la misma actividad y con independencia de su formación. El empresario obtendrá una deducción del 100% durante toda la vigencia del contrato de las cuotas empresariales a la Seguridad Social, así como las cuotas por accidentes de trabajo, enfermedad profesional, desempleo, fondo de garantía salarial y formación profesional en empresas de menos de 250 trabajadores/as. Trabajadores a “tiempo parcial” podrán realizar horas extras. A los parados (que han cotizado para cobrar, que han adquirido un derecho) se les obligará a realizar trabajos forzados.
E.      Amplía el poder de los empresarios y elimina los derechos individuales y colectivos de los trabajadores/as.
Empresa dispone del 5% de la jornada (casi 100 horas anuales) para distribuir como quiera.
ERE´s sin autorización administrativa. Capacidad para modificar unilateralmente condiciones del contrato: horario, jornada, geográfico, puesto… Convenios de empresa se priorizan sobre los de sector o región (esto supone para el conjunto de la clase obrera, disgregada, sin organizar y ahogada por el miedo impuesto por el terrorismo patronal, la pérdida de todos sus derechos, por mínimos que fuesen, que garantizaban estos convenios). La prórroga de los CC se limita a dos años, si no hay pacto, el CC desaparece. Las ETT´s pasan a suplir a la Agencia Pública de Empleo pues podrán realizar cualquier tipo de contrato (antes solo podían los temporales).

(Estos datos concretos sobre la reforma laboral están mejor desarrollados en el artículo de Miguel A. Montes "Análisis socieconómico sobre la reforma laboral" publicado en Rebelión)

4. Un nuevo panorama social. Reorganizar la respuesta obrera y popular contra el conjunto del sistema.
 El panorama social y político que se abre ante nosotros es claro: el modelo del bienestar (con su proyección imperialista hacia los países oprimidos y con su limitación de la democracia y los derechos sociales en el Estado) se ha acabado.
La clase dominante, en cuya punta de lanza se encuentran los sectores del capital financiero (apoyados en esta legislatura en el PP), pretende regenerar el sistema sobre la base de una nueva alianza de clases que mantendrá a la clase obrera y popular sometida al capital y en unas condiciones aún más duras que en el anterior ciclo.
Ante esto tenemos unas tareas de índole organizativo y de construcción política que no pueden ser liquidadas en una sola asamblea o en una simple reunión. Hemos de comprender que se necesita un largo proceso de reorganización de los sectores populares, de revivificación del movimiento obrero contestatario, algo que no se hace de la noche a la mañana. Algo que ha de tener por misión, no la de volver a garantizar las posibilidades del pacto social, que, aunque muchos no lo sintiesen en sus carnes, era ya la más descarnada de las dictaduras del mercado y el capital sobre la mayoría social.
En ese sentido hay que empezar a tomar conciencia de clase, arrojando por la borda aquellas ilusiones de clase media. Debemos construir un referente social y político que nos permita comprender y plasmar en la realidad un modelo enfrentado al capital y su democracia.
Las ilusiones impuestas por un mercado que inflaba nuestros bolsillos mediante hipotecas y préstamos, nos hicieron olvidar nuestro pasado. Un pasado, el de la clase obrera, marcado por la lucha, por la lucha de clases cuya experiencia debemos retomar y, ¡SI!, estudiar, para comprender qué tipo de estructuras organizativas necesita el pueblo para enfrentarse a este sistema; para comprender cuales son las bases políticas y teóricas sobre las que podemos edificar una sociedad justa donde lo común sea lo que se impone sobre el beneficio individual, donde sea el conjunto de la clase obrera y los sectores populares la que se imponga, la que decida que sí y que no.
Ese camino es duro y está plagado de dificultades. Pero nadie nos va a regalar nada.
Sin dejar de hacer, es más, para poder hacer. Sin dejar de luchar por nuestro día a día, tenemos que empezar a replantearnos el sistema en su conjunto.
En definitiva, si queremos ese movimiento del 99%, que sea para todos, hemos de fundarlo en la lucha contra el Todo que nos domina y somete.
La tarea histórica que abarca a nuestro presente, es la de conformar un movimiento político organizado, que ha de ser necesariamente un movimiento de clase, ligado a los intereses de la mayoría y, porque no expresarlo sin tapujos, revolucionario, porque las reformas cambian una parte sí, pero benefician al conjunto establecido.
Hay que empujar por el fin de la dictadura del capital, revista ésta la cara que sea. Y lo demás son monsergas de quien está anclado en el pasado o se aprovecha de la explotación de los demás.

El capitalismo nos niega el futuro. Neguémosle nosotros el suyo.

¡¡IDEAS, ORGANIZACIÓN Y LUCHA OBRERA!!

Zamora
MAYO 2012